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M.Menchén El Espai Barça se ha convertido en el proyecto estrella de Josep Maria Bartomeu. El expresidente y candidato a la ratificación en las elecciones del 18 de julio confía en que este iniciativa sirva como gancho para convencer a los socios de que merece estar seis años más al frente del FC Barcelona. Y, consciente de que la inversión de 600 millones puede atemorizar a más de un aficionado por las afectaciones que tenga al ámbito deportivo, hoy ha vuelto a insistir en la viabilidad económica del mismo.

En un principio, la junta directiva aseguró que el proyecto se financiaría a partes iguales entre recursos propios (200 millones), financiación bancaria (200 millones) y la venta del apellido del Camp Nou (200 millones). No obstante, Jordi Moix, exdirectivo del área patrimonial y miembro de la candidatura, también ha abierto hoy la puerta a comercializar conjuntamente los naming rights del Camp Nou y del futuro Palau Blaugrana. “Sería algo singular”, ha enfatizado Moix.

El ejecutivo, especialista en el sector inmobiliario, ha admitido que uno de los principales escollos será encontrar una marca que no entre en colisión con el resto de patrocinadores del club (cerca de cuarenta). El sondeo del mercado hace pensar al club que podrían obtenerse más de 200 millones finalmente, una medida que ayudaría a reducir la aportación de recursos propios y, por lo tanto, que la inversión inmobiliaria afecte en menor medida al gasto en fichajes.

JOSEP MARIA BARTOMEU, CANDIDATURA

Emili Rousaud y Jordi Moix, hoy en la presentación del proyecto Espai Barça.

Emili Rousaud, consejero delegado de Factor Energía y una de las nuevas incorporaciones al equipo de Bartomeu, también ha querido aclarar que las amortizaciones derivadas del proyecto tampoco deberían suponer un gran lastre. El empresario ha recordado que la modernización del Camp Nou debería permitir elevar de 125 millones a 165 millones de euros el ebitda del club, por lo que sería suficiente para asumir un aumento de las amortizaciones de en torno a 20 millones por temporada. Este es el resultado de dividir los 600 millones del coste de las obras, por los 30 años que el Barça tendría para contabilizarlos, según las actuales normas contables.

Moix ha confiado en que el plan de negocio no se vea muy perjudicado por el cambio en la alcaldía. Ada Colau (Barcelona en Comú) ya avisó que exigiría un gran parque que integre el estadio dentro del barrio de Les Corts y está por ver cómo encajaría las intenciones de Bartomeu, que pasan por incluir nuevas superficies comerciales y de ocio para hacer aún más rentable la inversión en el Espai Barça.

En este sentido, han recordado que los pliegos del concurso ya  insisten en la necesidad de soterrar las plazas de aparcamiento para facilitar la movilidad en la superficie, así como un proyecto por el que esperan que el Camp Nou pueda generar parte de su consumo de electricidad a través de las energías renovables.

Pese a que confían en lograr el beneplácito del Ayuntamiento (no obstante, Colau no tiene mayoría absoluta y debe pactar algunas decisiones), Rousaud ha echado mano de un informe que Deloitte elaboró a petición del Barça hace unos meses y en el que se estimaba que las obras de construcción garantizarían la preservación de 3.257 puestos de trabajo en la ciudad.

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