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Marc Menchén El FC Barcelona se ha convertido en el club deportivo que más ingresa del mundo en una sola temporada, con 608 millones de euros en la 2014-2015. Eso sí, el récord de facturación (supera los 603 millones del Real Madrid en la 2013-2014) se ve empañado por un recorte drástico del beneficio neto (pasa de 41 millones a sólo 15 millones de euros, el nivel más bajo del último mandato) y un incremento del 14% de la deuda neta, que sube a 328 millones tras cuatro años rebajándola. El ebitda ajustado (resultado antes de intereses, impuestos y amortizaciones) también se desploma, un 33,5%, hasta los cien millones.

Este baile de números provoca que la junta de Josep Maria Bartomeu, que cierra su mandato con unas ganancias de 128 millones, incumpliera en su último año los criterios de estabilidad presupuestaria. Los mismos, que se autoimpusieron en la reforma de los estatutos, indican que el endeudamiento neto no podrá ser igual a la cifra del ebitda multiplicada por 2,75 en la 2014-2015, mientras que el ejercicio cerrado a 30 de junio de 2013 revela un múltiplo de 3,2. Pese a ello, la deuda es inferior a la que se encontraron (ver gráfico).

Ahora, el equipo directivo que resulte ganador en las elecciones de este sábado dispondrá de dos años como máximo para volver a situar la deuda en unos niveles inferiores al del ebitda. En la memoria, el club atribuye esta situación a la refinanciación de 51,67 millones del crédito sindicado y la adquisición de pagos futuros a otros equipos “por la inversión extraordinaria en fichajes” que se realizó el año pasado ante la sanción de la Fifa. El problema es que este año ya se han gastado más de 50 millones en las incorporaciones de Arda Turan y Aleix Vidal.

 

Uno de los factores que ha llevado a esta situación es el gasto asociado a los salarios deportivos, que se disparó un 38,6% y alcanzó los 352 millones de euros. A este importe hay que sumar las amortizaciones de los jugadores fichados de otros clubes, que crecieron un 3% y se situaron en 67 millones.

En total, la masa salarial deportiva alcanzó los 419 millones, equivalente al 73% de todos los ingresos, rebasando el umbral que Deloitte considera óptimo para esta partida y que se sitúa entre el 55% y el 70%. Ese porcentaje está ocho puntos por encima del ejercicio anterior y sólo cuatro por debajo de la última temporada de Joan Laporta en la presidencia.

 

Los salarios no deportivos también han crecido, de 32 millones a 36 millones, porque los trabajadores del club también tienen una bonificación en caso de que hayan títulos deportivos. Además, hay que incluir el finiquito de Antoni Rossich cuando fue relevado como director general en sustitución de Ignacio Mestre. El resto de gastos de explotación suben un 18% hasta 101 millones, como consecuencia de los mayores viajes al pasar eliminatorias o la compra de entradas para finales que después se venden a los socios, mientras que el resto de amortizaciones bajan un 28%, hasta los 25 millones.

La situación podría haber sido peor de no ser por el fuerte incremento de los ingresos, que se producen sobre todo por la activación de los premios que patrocinadores como Nike y Qatar Airways tienen estipulados en sus contratos si se logran la Liga o la Champions League. Además, se han activado múltiples acuerdos comerciales, como el de Beko o Telefónica. En total, la partida de marketing sube un 33% respecto a la temporada 2013-2014 y alcanza los 225 millones.

También crecen ligeramente los derechos de televisión gracias a la victoria en la Copa de Europa (163 millones, un 1,2% más) y la recaudación asociada al Camp Nou, que pasa de 128 millones a 149 millones de euros. A ello ha ayudado el nivel de los rivales en las eliminatorias europeas (Manchester City, PSG y Bayern de Munich), así como la buena marcha del Museo. En total, los ingresos ordinarios suben un 16% después de tres ejercicios de estancamiento y se elevan a 555 millones.

Contabilizando plusvalías por traspasos (Alexis Sánchez, Bojan o Deulofeu, entre otros), la cifra de negocio alcanza los 608 millones, un 14,7% más. Además, el club también se ha anotado 2,3 millones de ingresos excepcionales por la liberación de unas provisiones asociadas a las obras futuras de urbanización de los terrenos de Can Rigal (L’Hospitalet de Llobregat). Lo mismo ha hecho con la provisión de 3,25 millones que cargó al último balance del mandato de Laporta ante el supuesto riesgo de impago por parte de Mediapro, ya que el grupo audiovisual ha pagado ese dinero “cuatro años y medio más tarde de lo que estaba estipulado”.

 

 

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