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M.M.A. Miguel Ángel Gil Marín y Enrique Cerezo son probablemente los más interesados en garantizar la viabilidad del Atlético de Madrid. Y no únicamente porque se jueguen su prestigio personal, sino porque el consejero delegado y el presidente del club, respectivamente, también se arriesgan a perder 221 millones de su patrimonio personal.

Las cuentas anuales de la entidad recogen que, a 30 de junio de 2015, dos de los máximos accionistas y sociedades vinculadas a los mismos “tienen prestadas garantías personales y solidarias a favor del club por importe global de 221 millones de euros”. Es decir, que en el caso de que el Atlético de Madrid no pudiera hacer frente a algunos de los compromisos contraídos, ya sea con la banca o con otros prestamistas o Hacienda, serían ellos dos los que deberían responder personalmente con su dinero.

Se trata de un riesgo que tienen asumido desde hace años, y que han logrado reducir con el paso de las temporadas, a un ritmo mucho más acelerado del que se ha reducido la deuda total del club. Por ejemplo, Gil Marín y Cerezo mantenían garantías por 267 millones de euros al cierre de la temporada 2012-2013, una cifra que en la campaña pasada ya lograron rebajar a 258 millones.

En las cuentas anuales no aparece ningún calendario sobre la evolución de estas garantías, así como a qué deudas están asociadas. En cualquier caso, demuestra que ellos dos son los primeros interesados en que el club cumpla con todas sus obligaciones. Ahora está por ver si el nuevo segundo accionista de referencia tras Gil Marín, el multimillonario chino Wang Jianlin, también acabará compartiendo riesgos y prestando garantías si hiciese falta.

En la actualidad, el empresario ostenta un paquete accionarial del 20%. Esta posición le sitúa por detrás del consejero delegado, que aún estaría en disposición de controlar en torno a un 50% pese a que diluyó su paquete durante la ampliación de capital que dio entrada al nuevo socio. Más perjudicado salió Enrique Cerezo, ya que habría pasado del 22,37% a en torno a un 17,9%, siempre que ninguno de los dos acudiera a aquella operación a comprar los títulos restantes.

La entrada de Jianlin en el club, con un representante en el consejo de administración, también ha obligado a Gil Marín a aceptar que su relación con la entidad quede plasmada en un contrato laboral. En concreto, al consejero delegado y máximo accionista se le ha fijado una retribución anual de 650.000 euros, cifra a la que hay que añadir los 1,105 millones que se repartieron otros consejeros del club por servicios prestados a la entidad. Se trata de un importe inferior a los 1,6 millones de un año atrás.

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