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Marc Menchén El FC Barcelona se encuentra al límite económico de lo que permiten sus estatutos. El club blaugrana ha expuesto hoy sus previsiones para la próxima temporada y todo apunta a que el rigor presupuestario deberá ser máximo si quieren cumplir con los ratios que se autoimpuso hace dos años la entidad. Por más que le pese al entrenador y al conjunto de la plantilla, pese a que en los dos últimos años impusieron su voluntad. Y es que no es una cuestión menor: o cumplen en dos años, o la junta deberá dimitir después de haber fallado en la última campaña en sus compromisos financieros.

“Recomendaremos extrema prudencia si hay fichajes”, advierten ejecutivos del área económica, conscientes del impacto negativo que tendría de cara al objetivo de bajar deuda un nuevo gasto en fichajes durante el mercado de invierno. Todo, a la espera de una mejora sustancial del acuerdo de patrocinio con Qatar Airways que eliminaría cualquier riesgo de un plumazo ya en la próxima temporada, o incluso en esta si se incluye algún signing bonus que anticipe dinero ya este año, como se hizo con Telefónica.

 

La junta directiva presidida por Josep Maria Bartomeu prevé que la temporada 2015-2016 se cierre con una deuda neta de un máximo de 290 millones de euros. El ebitda (resultado de explotación) se situará en 120 millones, por lo que se cumpliría in extremis el ratio de que el endeudamiento neto sea sólo 2,5 veces superior. “Confiamos en que podamos estar por debajo incluso de esa cifra”, ha explicado la vicepresidenta económica, Susana Monje, que aspira a dejarla en 280 millones y ha querido restar importancia el incumplimiento de ratios, que ha calificado de “puntual”.

Para asegurar este objetivo, el club espera cancelar los 56 millones que restan pendientes del crédito sindicado que se refinanció el pasado verano. Además, se prevén cancelaciones de compromisos con otros clubes por fichajes de jugadores, mientras que en el mercado estival se logró neutralizar la deuda de 34 millones con el Atlético de Madrid por Arda Turan con lo que deben al club el Chelsea FC y el Aston Villa por los traspasos de Pedro y Adama, respectivamente.

La directiva ha asegurado que, pese a la ralentización en la reducción de deuda, el proyecto del Espai Barça no corre peligro, aunque siempre se había insistido en que esta partida estuviera en torno a los 200 millones. Y es que ese sigue siendo el gran dilema del club en los últimos dos años desde que la Fifa sancionó con no poder fichar: qué prevalece más, si los intereses deportivos o los económicos. En los últimos dos años ha mandado la primera parcela, lo que motivó la ruptura de una tendencia a la baja de la deuda y un disparo de la masa salarial, incluso rebasando los límites recomendados y asumidos por el conjunto de la industria.

 

Porque en este segundo ámbito es donde también existe un riesgo de desviación negativa. El presupuesto de la 2015-2016 prevé un gasto de 419 millones en personal deportivo, equivalente a un 70% de la cifra de negocio recurrente (excluidos traspasos) y que se sitúa en 576 millones. Esta cifra ya incluye las primas por hipotéticas victorias en La Liga y el Mundial de Clubes, así como la conseguida ya por la Supercopa de Europa, pero no un nuevo triunfo en la Champions League.

De conseguirlo, habría que añadir 32 millones de euros adicionales, lo que podrían incrementar aún más el gasto de personal e incumplir también este ratio. No obstante, desde el Barça se muestran optimistas y confían en que este sobrecoste podría ser absorbido sin problemas por la mejora de ingresos que se producirían tanto por la Uefa como por los patrocinadores, especialmente ahora que este año se han mejorado los premios deportivos. “No provocaría pérdidas e incluso habría un ligero beneficio”, ha asegurado Monje.

En total, el club prevé unos ingresos de 633 millones de euros, un 4% más que en la campaña 2014-2015. Una de las claves para explicar esta mejora es, sobre todo, el incremento de los premios económicos por la participación en la Champions League que ya ha confirmado la Uefa y los recursos generados por la gira estival de EEUU, como publicó Palco23.

 

Los gastos subirán casi en paralelo, un 3%, hasta los 599 millones. Los salarios deportivos sólo bajan un 2%, hasta los 346 millones, lo que evidencia los temores de algunos directivos que han salido del club: muchas de las primas se han consolidado en la nómina de los jugadores, además de que entran plenamente en vigor renovaciones de contrato de jugadores como Busquets, Sergi Roberto, Alves o Jordi Alba.

Las cuentas no incluyen una hipotética mejora del contrato de Neymar, aunque Monje ha apuntado que el aumento en nómina se neutralizará a efectos contables gracias al aumento del periodo de amortización del fichaje. Fruto de la judicialización del club por cuestiones como la propia incorporación del jugador brasileño también provoca un repunte del 6% en la partida destinada a provisiones para cubrir riesgos, así como bajas de inmovilizado.

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