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M.Menchén El FC Barcelona ha presentado hoy oficialmente la maqueta del futuro Camp Nou, pieza angular del Espai Barça. El coste máximo de este proyecto inmobiliario se ha cifrado en 600 millones de euros como máximo, y hoy el presidente, Josep Maria Bartomeu, ha elevado de 40 millones a 50 millones de euros la previsión de ingresos adicionales que generarán las nuevas instalaciones una vez estén operativas, allá por el 2021.

En el acto de hoy, más institucional que informativo, apenas se han desvelado nuevos detalles sobre el equipamiento, aunque sí se han destacado los motivos por los que se escogió como propuesta ganadora la del despacho japonés Nikken Sekkei en alianza con Pascual-Ausió Arquitectes. Una fachada abierta, que desde fuera deja entrever las interioridades del estadio y que en su cúpula se corona con una rambla de 950 metros de perímetro que ofrecerá una vista de 360 grados de la ciudad.

Sin embargo, por el momento no se trata más que de un dibujo sobre el papel y una maqueta, a la espera de obtener los permisos del Ayuntamiento de Barcelona, rebajar la deuda neta por debajo de los 200 millones y obtener un patrocinador que adquiera los title rights por al menos 200 millones. “Tenemos que seguir trabajando con ellos en el Plan General Metropolitano”, ha admitido Bartomeu, confiado en ganarse el voto favorable de la ciudad a un proyecto que elimina las barreras que cerraban el estadio al barrio. Además, ha añadido: “Lo haremos sin poner en riesgo la viabilidad del proyecto deportivo ni vender ni un centímetro de patrimonio”.

 

Pero, ¿cómo se rentabilizará la que será la mayor inversión en toda la historia del club? Bartomeu ha asegurado que no tiene intención de subir las cuotas de los abonados, pero está confiado en que el aumento de los servicios derivados de la construcción de una segunda piel en el estadio serán un punto importante. Se trata de tres voladizos en forma de anillas que coinciden con las tres graderías existentes, creando tres terrazas en torno al estadio en la que se podrá incrementar la oferta de restauración, merchandising y otros servicios. “Habrá un punto de venta por cada 150 espectadores”, aseguran.

El aforo se ampliará ligeramente, hasta los 105.000 asientos, debido a que se igualará la tercera gradería para poder construir una cubierta de 47.000 metros cuadrados que sólo dejará al descubierto una parte del terreno de juego. Eso sí, a nivel interno sí se recompondrá la configuración, para dar cabida a un pitch club para 1.000 personas y una anilla de palcos, la gran deficiencia actual, con 85 boxes normales, 4 superpalcos y dos restaurantes en los que se quiere dar un impulso a la cocina catalana.

En la zona exterior, el club también quiere potenciar dos negocios que han funcionado perfectamente gracias al boom turístico de la capital catalana. En lo que los arquitectos han definido como edificios origami, porque emergerán del suelo y se integrarán en el espacio con cristaleras, se ubicará la FCB Megastore, que se ampliará a 2.800 metros cuadrados, y el Camp Nou Experience (visita del Museo), que mejorará su tecnología y contará con 2.500 metros cuadrados. En ese entorno también se prevé mantener oferta de restauración como hasta ahora, construir un nuevo edificio corporativo y servicios complementarios, aún no definidos pero que en su día apuntaban a comercios e incluso un hotel.

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