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Palco23 Nadie podrá negarle a Silvio Berlusconi que no va de cara a la hora de revelar el estado real del AC Milan. El club italiano aprobó ayer en junta de accionistas un balance que arroja unos números rojos de 89,3 millones de euros en la temporada 2014-2015, que se añaden a los 91 millones perdidos en el ejercicio anterior. Todo ello, en pleno proceso de venta de la entidad a un consorcio chino, después de que el preacuerdo con el consorcio de Bee Taechaubol se fuera al traste.

Pese a las fuertes pérdidas acumuladas, Fininvest, el hólding a través del que controla el club la familia Berlusconi, ha asegurado que no habrá sanciones de la Uefa. ¿Por qué? Porque al llevar más de dos temporadas lejos de competiciones europeas ya no debe cumplir con las exigencias para disponer de licencia. Además, este año tampoco hay visos de que pueda clasificarse ni siquiera para la Europa League, por lo que dispondrán de un ejercicio adicional para sanear sus cuentas y enderezar el rumbo.

Adriano Galliani, director ejecutivo del Milan, ha explicado que “el club tiene un punto de vista estratégico a largo plazo con respecto al fair play financiero. El proyecto Casa Milano es parte de una estrategia de diversificación de fuentes de ingresos, que ha recibido 600.000 visitantes y ha generado ingresos de 6,4 millones de euros hasta el momento y esto es considerado como un resultado positivo más”. De ahí que el veterano directivo indicara que “un estadio de propiedad sigue siendo uno de los objetivos estratégicos”.

Para la paliar la falta de liquidez derivada del desequilibrio entre ingresos y gastos, Fininvest aportó capital por 150 millones de euros, el triple de lo aportado en 2014, según se recoge en la memoria económica a la que han accedido diversos medios italianos. De hecho, el auditor, EY, no considera la quiebra porque existe el compromiso del máximo accionista de “apoyar financieramente” al club. El patrimonio neto consolidado fue negativo en 33,37 millones, mientras que se amortizó deuda financiera por 58,3 millones, dejando el saldo neto pendiente por saldar en 188,5 millones.

La facturación del club se situó en 219,7 millones de euros, casi treinta millones menos que un año antes. La dirección atribuye la caída del negocio a los menores ingresos percibidos por no disputar la Champions League, con un impacto de 12 millones, y la menor afluencia de seguidores al estadio, con una merma de 7,5 millones. A nivel comercial, la facturación se habría mantenido relativamente estable gracias a las aportaciones que recibe de sus patrocinadores principales, entre los que figuran Adidas, Emirates y la propia Mediaset. En todo el año 2015, los gastos de personal aumentaron en 9,4 millones, hasta 163,9 millones.

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