El diario económico
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Marc Menchén “Nosotros no tenemos deuda bancaria”. Es una afirmación que en más de un sector podría verse como algo positivo, pero en el fútbol español es una frase que preocupa entre los dirigentes de La Liga. Porque esa no relación con los bancos oculta su casi expulsión de los mercados tradicionales de financiación, que han abierto las puertas a fondos de inversión de lugares tan remotos como Australia o Singapur. De hecho, la exposición de la banca a este negocio ha alcanzado mínimos históricos de la última década, al situarse en 570,73 millones al cierre de la temporada 2014-2015.

Se trata de una caída del 10,8% respecto al ejercicio anterior y prácticamente la mitad en comparación con los 950,8 millones de euros que se registraron en la campaña 2010-2011. Eso sí, muestra de que la situación aún no es la deseada, y que las dificultades de obtener crédito bancario encarecen los intereses de la deuda, se evidencia en el incremento de los gastos financieros el último año. Éstos pasaron de 70,8 millones a 88,9 millones de euros, pese a que el endeudamiento global de la competición bajó ligeramente, de 2.757 millones a 2.675,2 millones de euros.

Eibar Valencia Mustafi 650

El Valencia es el club que más debe a los bancos, mientras que la única relación del Eibar es el dinero que tiene invertido.

La fuerte reducción de los pasivos bancarios durante el último lustro no sólo se debe al pago corriente de la deuda, sino también a los convenios de acreedores firmados para que algunos clubes abandonaran la tutela judicial, el canje de deuda por publicidad (caso de Abanca con Celta de Vigo y Deportivo de la Coruña), o la ejecución de avales que convirtieron a la Generalitat en dueño del Valencia CF, el Levante UD y el Elche CF.

Está por ver cuál será la evolución de la relación de los bancos con los clubes al cierre del actual curso, aunque hay varios indicadores que apuntan a cierta estabilización, e incluso quizás algún ligero repunte debido al préstamo de 160 millones de euros que Inbursa, el banco mexicano de Carlos Slim, ha prestado al Atlético de Madrid para que concluya las obras del estadio de La Peineta. En el lado contrario, el FC Barcelona en principio cancelará el crédito sindicado que firmó en 2010 y tuvo que refinanciar la pasada campaña, mientras que Rastar Group ha cancelado toda la deuda del RCD Espanyol asociada a la construcción del RCDE Estadi.

En la actualidad, y pese a que BBVA da nombre a la competición, lo cierto es que es la entidad con menos exposición, ya que prácticamente no participa en ninguno de los créditos sindicados y, muy probablemente, sólo tenga exposición mediante alguna línea de crédito. En cambio, sobresale Bankia debido a la integración en su día de Caja Madrid y Bancaja, así como CaixaBank, que también jugo un papel clave en la consolidación bancaria con la compra de Banco de Valencia y Banca Cívica, entre otros.

Al cierre del último curso, la entidad con una mayor dependencia de la banca era el Valencia CF, con 202,67 millones de euros, lo que supone casi 50 millones menos que en la 2013-2014. Su principal acreedor es Bankia, con un préstamo de 155 millones de euros vinculado a la construcción del nuevo estadio, mientras que con CaixaBank existen otros 20 millones por amortizar. Además, las dos entidades han sometido créditos por 56 millones y 5 millones, respectivamente, a un profit sharing agreement, por el que cobrarán en función de las ganancias que acumule el club en la próxima década, de manera que no será hasta ese momento en el que se sabrá si se produce o no una quita.

El conjunto ché, ahora bajo control de Peter Lim, debe más a los bancos incluso que Real Madrid y FC Barcelona juntos. La entidad que preside Florentino Pérez debía a 30 de junio de 2015 un total de 81,62 millones, después de acordar con la banca (se apuntó que son Bankia y Santander) la ampliación de su vencimiento a partir de 2020. En cuanto a la institución que encabeza Josep Maria Bartomeu, le quedaban por amortizar 52,24 millones del sindicado que firmó en 2010 con un pool liderado por CaixaBank y Santander, y, tras una refinanciación en 2014, este curso debería quedar totalmente liquidado.

 

Un caso distinto es el del Atlético de Madrid, cuyo pasivo global ha caído ligeramente, pero que en realidad ha procedido a una conversión de deuda tributaria con préstamos de otros agentes. Mientras que la deuda con Hacienda se ha recortado un 55% entre 2012 y 2015, situándose a junio de ese año en 76,77 millones de euros, la deuda bancaria ha ido escalando año tras año, hasta pasar de 39,3 millones en 2013 a 69,8 millones el último ejercicio. En paralelo, se ha optado por lograr financiación adicional a través de fondos de inversión, como los 10 millones que percibió de XXIII Capital Limited.

Lo mismo hizo el Getafe CF, que tras un verano movido logró cancelar una línea de crédito con Sabadell por 13 millones y obtener financiación bancaria por otros 17,59 millones (se desconocen los bancos) para cumplir con Hacienda y eludir el descenso administrativo; todo, gracias a la entrega como garantía el incremento de ingresos previsto por los derechos audiovisuales.

Otro de los clubes que tenía una excesiva deuda bancaria (era idéntica a su volumen de ingresos) es el RCD Espanyol, que finiquitó el último curso con 40,4 millones pendientes de saldar. Pero estos compromisos con CaixaBank, el Instituto Catalán de Finanzas (ICF), Banco Sabadell y Catalunya Caixa (ahora integrada en BBVA), entre otros, han sido cancelados ya por Rastar, como adelantó Palco23.

 

Concursos de acreedores y acuerdos singulares

El Celta de Vigo es otro de los pocos equipos que ha elevado su relación con las entidades financieras, al doblar el importe de sus préstamos vivos hasta los 4,25 millones. Ello se debe a la hipoteca firmada para la compra de la sede del Círculo Empresarial, en la que se instalarán las oficinas del club y nuevos servicios, como una tienda de Adidas o una cafetería. Abanca es una de las principales entidades con las que trabaja, pese a que en 2009, en virtud del convenio, aceptó una quita del 50% sobre un préstamo de 6,45 millones y capitalizó otros 5,5 millones; este último importe lo recuperó, después de que Carlos Mouriño se lo abonara a cambio de su participación.

La entidad, fruto de la fusión de las distintas cajas de ahorro gallegas, también es el principal prestamista del Deportivo de la Coruña y también sufrió las consecuencias de la suspensión de pagos. Ahora, no obstante, trabaja con una junta comprometida con la devolución de lo que se debe, como demuestra el hecho de que entre 2014 y 2015 se rebajó el saldo pendiente de 35,3 millones a 23,08 millones. Muestra de su confianza es que en julio, junto a Banco Sabadell, aceptó refinanciar 14 millones, que sitúa el vencimiento en la temporada 2031-2032.Previamente, aceptó recuperar 13 millones de un préstamo con un acuerdo de publicidad que irá cancelando cuotas hasta 2029.

Al igual que los dos equipos del norte, el Levante UD también pudo reestructurar su pasivo vía concurso de acreedores. Los compromisos se redujeron de 92 millones a 62 millones gracias a un convenio firmado en 2010 que establecía quitas del 50% en algunos créditos; además, en 2014 el presidente, Francisco Catalán, consiguió que CaixaBank y Ruralcaja  aceptaran refinanciar a veinte años la devolución de un importe que en junio de 2015 se situaba en 16,3 millones.

Entre los pocos clubes en Segunda con un importante pasivo bancario se encuentran dos históricos: CA Osasuna, con 13,58 millones (principalmente CaixaBank y Popular) y  Real Zaragoza, que de los 90 millones que debe poco más de diez millones corresponde a un sindicado con Ibercaja y la cooperativa Bantierra. Son importes muy superiores a los que mantienen otros equipos que sí siguen en Primera: la Real Sociedad mantiene 2,79 millones con Kutxabank cuyo calendario de devolución está fijado por convenio; Athletic Club y Granada CF no llegan ni al millón de euros de deuda bancaria; Sporting de Gijón debe menos de 400.000 euros y el Sevilla FC no alcanza ni los 60.000 euros, mientras que Villarreal CF, SD Eibar, Málaga CF, Rayo Vallecano y Real Betis no tenían compromisos bancarios.

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