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M.M.A. Más vale tarde que nunca. A sólo un mes de que finalice el contrato vigente con Qatar Airways, el FC Barcelona viajará al emirato para disputar un partido amistoso, tal y como establecía el contrato firmado en 2010. En concreto, el club jugará dos días después de la final de Copa del Rey, el 24 de mayo, frente al Al-Ahli, actual campeón de la liga de Arabia Saudí. El estadio escogido no ha trascendido.

La celebración de un encuentro en Qatar era una de las condiciones adicionales por las que el club ha cobrado una media de 35 millones de euros por temporada, a cambio de la publicidad en la camiseta y la fachada del Camp Nou como principales activos. El Barça, que llegará como actual campeón de Liga y, quizás, de Copa, viajará el mismo lunes y  volverá una vez finalice. En principio, se da por hecho la asistencia de todas las estrellas del primer equipo.

Este partido amistoso es importante en el actual contexto, ya que a sólo un mes de su conclusión aún no se sabe si la aerolínea seguirá como patrocinador principal la próxima campaña. El club tenía un preacuerdo antes del pasado verano, que elevaba los ingresos a una media de 60 millones anuales durante cuatro años; sin embargo, la nueva junta directiva con la que Josep Maria Bartomeu logró la ratificación elevó sus exigencias a 65 millones mínimo y eso provocó la ruptura de ese pacto previo.

El club tuvo que retirar de la última asamblea de compromisarios de octubre la ratificación del acuerdo porque ya no era tal, y desde entonces se han sucedido los rumores. La prensa deportiva de Barcelona ha ido asegurando en las últimas semanas que había dos multinacionales dispuestas a pagar más de 60 millones por ejercicio sólo por la camiseta de juego, aunque jamás sin dar nombres. Oficialmente, desde la junta siempre se ha sostenido que la relación con Qatar Airways no estaba rota y se seguía negociando.

La discreción ha imperado durante todo el período de conversaciones, en las que sólo el directivo Manel Arroyo, responsable de marketing y medios, y el director comercial, Francesco Calvo, han estado en el día a día del tira y afloja con el actual sponsor. De ahí la importancia del partido amistoso, que tanto podría ser una muestra de buena voluntad por parte del Barça para sellar finalmente la renovación, como el último servicio de una relación que ha dado a la aerolínea una exposición mediática que difícilmente habría conseguido de otra manera.

El club incluso se ha planteado la posibilidad de estar un año sin socio comercial, lo que supondría una merma de ingresos de 30 millones ya existentes y otros 30 millones potenciales. No obstante, esta opción se antoja complicada de asumir en una temporada en la que deben sellarse varias mejoras contractuales, como las de Neymar, Sergio Busquets o Luis Suárez. De hecho, la mejora que podrán anotarse por los pagos de la Uefa y otros patrocinios menores difícilmente compensaría la ausencia de los ingresos por un activo que todos sus grandes rivales sí tienen comercializado.

 

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