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Guillermo G. Recio Ingresos récord, salarios récord. Las franquicias de la NBA inician una nueva era marcada por unos derechos de televisión que ascienden a los 24.000 millones de dólares (21.500 millones de euros) desde 2016 hasta 2025. Ello repercute, sobre todo, en el gasto y el mínimo, que la patronal permitirá a las franquicias desembolsar en sus jugadores.

El salto es el más importante que se produce en toda la historia de la liga de baloncesto: los equipos de la NBA podrán gastar un 34,4% más en los salarios de sus jugadores. El máximo permitido para la temporada pasada estaba en los 70 millones de dólares (62 millones de euros), mientras que para la próxima campaña este tope salarial se situará en los 94,1 millones de dólares (84,4 millones de euros).

La magnitud de estas cifras se puede observar en los últimos contratos firmados estos días, en los que jugadores de la clase media de la liga logran salarios récord como ocurre con la renovación recién firmada de Mike Conely con los Memphis Grizzlies, que alcanzarán los 153 millones de dólares (137 millones de euros) en cinco años.

De momento, el jugador de la franquicia te Tennessee se convierte en el jugador mejor pagado a falta de negociar con algunos de los agentes libres de más peso como LeBron James y Kevin Durant, que podrían rebasar los 200 millones de dólares (179,4 millones de euros).

Este tope salarial confirmado por la NBA representa cinco millones más de los previstos hace un año, cuando los analistas de la liga no confiaban en que superara los 90 millones de dólares (80,7 millones de euros). Además, como parte de la estrategia de equidad, también aumenta el mínimo que deben gastar los equipos, que es el 90% del máximo, es decir, 84,7 millones de dólares (79,7 millones de euros).

El aumento de los salarios en la liga estadounidense contrastan aún más con las ligas europeas. Los clubes de la ACB, una de las competiciones más importantes del continente, gastaron 95 millones de euros en plantilla durante la última temporada de la que se disponen datos, la 2013-2014.

En una competición donde los ingresos han aumentado esta campaña por el acuerdo con Movistar+, se observa que con el tope salarial de una franquicia de la NBA se podrían pagar a todos los jugadores de la ACB. Una ratio que aumenta aún más la fuga de talentos hacia la liga estadounidense.

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