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Marc Menchén El saneamiento del fútbol europeo es una cuestión que la Uefa se toma especialmente en serio y que, en función de los países, se refuerza más o menos según el punto de partida. El caso de España es singular, ya que en apenas tres años se ha logrado poner fin a los desequilibrios presupuestarios de la mayoría de equipos, pero en Francia siguen luchando para corregir esta situación.

Su problema es que la Ligue-1 no tiene tanto atractivo comercial, y sólo el Paris Saint-Germain (PSG) cruza fronteras y ya supone el 30% de todo el negocio del fútbol profesional galo. Y, como revela la última Supercopa de Francia, en la que los parisinos golearon 4-1 al Olympique de Lyon, la brecha sobre el terreno de juego también es cada vez mayor.

Las dos principales ligas del país generaron unos ingresos ordinarios de 1.618,6 millones de euros durante la temporada 2014-2015, lo que representa una caída del 5% respecto al ejercicio previo, según se desprende de la memoria de la Dirección Nacional de Control de Gestión (Dncg), publicada a mediados de este año. Este organismo, equivalente a la comisión de control económico de La Liga, atribuye la caída a “la disminución de ingresos por patrocinio y publicidad y otros productos, que no han podido compensar la partida de ingresos crecientes”, básicamente la televisión.

El PSG se impuso 4-1 al Olympique de Lyon en la Supercopa de Francia, el pasado 6 de agosto.

 

Es una tendencia que no afecta al PSG, que desde que en 2011 fuera adquirido en un 70% por Qatar Investment Authority ha visto doblar su facturación, hasta los 483,95 millones de euros. En este mismo período de tiempo, el negocio de la Ligue-1 y la Ligue-2 sólo ha crecido un 20%, hasta la citada cifra de 1.618,6 millones. Es decir, que en cinco años el peso del conjunto parisino en la competición ha pasado del 16,4% al 29,8%.

Para entender la magnitud de su importancia, basta reseñar que el peso conjunto de FC Barcelona y Real Madrid en La Liga se sitúa en el 48%, tratándose de una de las competiciones aún más desiguales en cuanto redistribución de los ingresos por televisión. Y ahí está una de las claves que explican por qué el PSG no tiene un peso aún más predominante en Francia.

El club obtuvo en el último curso 107,25 millones por las retransmisiones, casi repartidas al 50% entre lo percibido de la Uefa por la Champions League y lo obtenido por la Ligue-1 y otros eventos. Ello representa un 14,6% de todo el negocio audiovisual de los clubes franceses (el peso sería menor si sólo se suma lo que genera la liga doméstica), debido a que en el país funciona desde hace años un modelo centralizado y un sistema de reparto en el que la diferencia entre el que más y el que menos cobra ronda un múltiplo de 3,6. En España hasta ahora de siete veces.

El predominio de los parisinos escala posiciones cuando se analiza el matchday, donde representa el 23,5% de todo el negocio con 42,4 millones de euros. Estas cifras más que duplican las de otros grandes clubes del país como el Olympique de Marsella (17,97 millones) y el Olympique de Lyon (11,1 millones). El resto de equipos de la Ligue-1 se mueven en torno a los 7 millones por recaudación en taquilla, según se desprende de sus cuentas individuales. La competición lo atribuye a una media de asistencia del 95% al Parque de los Príncipes, con capacidad para 48.712 personas.

La distancia aún se amplía más a nivel de patrocinios, ámbito en el que el PSG recibe importantes aportaciones de marcas cataríes también controladas por el emirato. En total, el último año se embolsó 129,24 millones por sus acuerdos con Nike, Emirates, Ooredoo, Qatar National Bank (QNB), Aspire, Aspetar, Orange o Citroën. Ello representa un 37,2% del total.

 

Sin embargo, la brecha real, y la que explica cómo el PSG ha podido rápidamente escalar a la élite del fútbol europeo, es la partida de otros. Aquí se incluye lo que cada equipo obtiene por la venta de merchandising y acuerdos que no son estrictamente de patrocinio, como el de los parisinos con Qatar Tourism Authority, que paga en torno a 150 millones anuales, según la prensa gala. En total, bajo este epígrafe el PSG factura 205 millones, el 57,5% del total.

También es uno de los motivos que explica que, si bien la Uefa le sancionó por considerar que no es un acuerdo a precios de mercado, sí haya podido esquivar las multas por pérdidas. En la 2014-2015 el club dirigido por Nasser Al-Khelaifi logró romper con tres años consecutivos de números rojos y se anotó un beneficio neto de 10,58 millones.

Se trata de un camino hacia el equilibrio presupuestario en el que también trabaja la LFP francesa, aunque no con demasiados éxitos. Los equipos de las dos ligas han acumulado unas pérdidas de 306,74 millones entre 2011 y 2015, si bien el año pasado se logró rebajar el agujero de 92,5 millones a 67,12 millones de euros.

La fuerte brecha que evidencian todos estos datos ha provocado el enojo de algunos clubes como el Lyon, cuyo presidente y máximo accionista, Jean-Michel Aulas, acusó la semana pasada al PSG de practicar “dumping financiero”. “Continúa con su política de inversión excesiva que reducirá la competitividad de nuestra Ligue-1″, criticó en su cuenta personal de Twitter.

No era la primera vez que atacaba al club parisino, al que ya acusó en junio de tener ventajas fiscales por la forma en que recibía algunas de las aportaciones de Qatar. Entonces, el campeón de las últimas ediciones de la liga gala contestó en un comunicado que pagan 170 millones de euros anuales en impuestos, casi el equivalente a todo el presupuesto del Olympique de Lyon. “Los resultados deportivos y económicos de nuestro club y su impacto mediático son, más que nunca, los principales activos de fútbol francés para atraer más inversores para el futuro, en Lyon y en otros lugares”, enfatizaron.

En la LFP, patronal gala, tienen claro que esta brecha es un problema a resolver, pero evidentemente todo pasa por que los clubes antes saneen sus cuentas. “Las prioridades del próximo año fiscal serán iniciar la recuperación del modelo económico del fútbol profesional para alcanzar el punto de equilibrio operativo en 2020; mejorar la competencia y el espectáculo para cambiar la imagen del fútbol profesional; digitalizar y fortalecer la institución, y contribuir a la unidad y la solidaridad de todos los interesados ​​en el fútbol profesional”.

¿Cómo conseguirlo? Entre las medidas que se quieren implantar figura un plan de marketing para aumentar la asistencia a los estadios y el precio medio de las entradas, algo a lo que también ayudará la remodelación de estadios que muchos equipos han conseguido financiar con dinero público gracias a la Uefa Euro 2016. También promoverán acciones dirigidas a empresas para dar a conocer los servicios de hospitality y las oportunidades de patrocinio.

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