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Palco23 El descenso de categoría ha supuesto un duro golpe económico para el Rayo Vallecano, que confiado por los ingresos que se avecinaban con el nuevo ciclo audiovisual decidió invertir más allá de Vallecas. Ahora, la pérdida de la categoría y la drástica caída de ingresos no sólo le dejan en una situación comprometida de cara a convencer a Qbao para que renueve como patrocinador principal, sino que también pone en peligro su proyecto de franquicia en Estados Unidos.

La entidad controlada por Raúl Martín Presa fue la primera de La Liga en apostar por poner un pie en el soccer norteamericano, aprovechando el creciente interés de este deporte en el país. El club decidió a finales de 2015 invertir un millón de euros en una franquicia de la North American Soccer League (NASL), el equivalente a la Segunda División de Estados Unidos. El club, que ocupa la quinta posición, se instaló en Oklahoma y buscó un socio local, que ahora le ha dejado.

Rayo Vallecano Oklahoma 650

Raúl Martín Presa, a la izquierda, junto a los socios de la firma local con la que se alió para gestionar la franquicia.

La firma Sold Out Strategies ha decidido abandonar la gestión de la entidad y desvincularse del proyecto por diferencias con el club español. Según la prensa local, el problema es que Martín Presa ha ordenado un fuerte ajuste en el presupuesto del Rayo Oklahoma City, ya que la matriz pasará de manejar más de 30 millones en ingresos a apenas unos 20 millones esta temporada.

Tras la dimisión del entrenador Alen Marcina por diferencias en la gestión, el club madrileño ha enviado a la ciudad a Alberto Gallego para tomar las riendas y establecer una nueva hoja de ruta. Según ha explicado el técnico español al diario local NewsOK, “teníamos unas metas financieras al principio y no se estaban cumpliendo”, dando a entender que las pérdidas eran mayores de lo que podía preverse en un inicio. “La propiedad introdujo una nueva dirección para el club y Alen Marcina y el equipo de oficinas querían ir a otro lado”, ha añadido.

La prensa local asegura que, de cara al futuro, se han exigido rebajas salariales de entre el 20% y el 45% a todos los trabajadores, incluidos los jugadores. Gallego ha asegurado que siguen trabajando para construir el futuro de la franquicia, pero el empresario local que controla el 2,2%, Sean Jones, ha indicado que “está claro que hay una diferencia de opinión sobre la manera de gestionar un equipo de Segunda División en EEUU” y que “sinceramente, no sé” si el equipo seguirá en la NASL en 2017.

Los problemas de viabilidad del proyecto norteamericano tras el descenso ya se podían intuir en junio. Entonces, Martín Presa admitió que “es un proyecto bonito, pero valoramos todas las opciones al haber bajado” y que “no hay preacuerdo con nadie para deshacernos del Rayo OKC”. “Se buscan fórmulas para replegar velas”, añadió el director general Luis Yáñez.

El descenso no sólo ha afectado a este proyecto, sino que también puede complicar la continuidad de Qbao como patrocinador principal. La compañía china llegó en 2014 al fútbol español con el patrocinio del Rayo Vallecano y la Real Sociedad, y sólo es con el conjunto donostiarra con el que antes de tiempo ya decidió renovar hasta 2020 e incluso financiar parte de las obras de Anoeta.

“Se está negociando para que sigan”, aseguró el presidente en junio, sin que por el momento se haya alcanzado un acuerdo. De hecho, a día de hoy el único socio comercial que ha demostrado su voluntad de continuar junto al equipo es Kelme, que el año pasado se estrenó como proveedor técnico.

Los ingresos comerciales y por publicidad subieron a 3,48 millones durante la campaña 2014-2015, la última con datos auditados, mientras que la previsión para 2015-2016 era que el negocio por este concepto retrocediera hasta 2,1 millones. La facturación por socios y abonados se había mantenido estable en 1,76 millones, pero se da por hecho que en Segunda habrá una merma considerable, tanto por la rebaja de precios del 15% como por el menor número de abonados previsto.

Sin embargo, el gran contratiempo será la fuerte caída de los ingresos por televisión. El club recibía anualmente 18 millones por los derechos audiovisuales, pero ya el curso pasado este importe subió a 32,6 millones y con el nuevo ciclo pasaban a ser 46 millones a partir de 2016-2017. Sin embargo, con el descenso ahora sólo tienen asegurado un paracaídas de unos 13 millones, a lo que habrá que añadir los ingresos propios de la categoría, que de media están entre seis millones y nueve millones de euros.

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