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Palco23 El Celta de Vigo podría cambiar de manos antes de lo previsto. Una semana después de que Carlos Mouriño abriera la puerta a poner fin a su etapa en el club gallego, la prensa local ha publicado esta semana que el presidente y máximo accionista ya tendría dos ofertas encima de la mesa, una de EEUU y otra de Asia. La valoración que se estaría realizando del 100% del club no ha trascendido.

El empresario hoy posee algo más del 52% de las acciones, pero en su intervención de hace unos días se mostró dispuesto a capitalizar los ocho millones de euros que tiene prestados al club, lo que elevarían de forma considerable su peso en el accionariado y facilitarían que un nuevo inversor pueda tomar decisiones sin depender de los socios minoritarios.

El empresario aseguró no tener prisa en tomar la decisión, aunque Onda Cero asegura que podría anunciarse la compraventa en la próxima junta de accionistas. Cabe recordar que el empresario gallego sólo planteaba la venta de la entidad si ninguno de sus hijos quiere asumir el control o si no encuentran un presidente ejecutivo que les convenza y que tome las riendas, mientras que la familia Mouriño seguiría como accionista. Su primera elección es el director general, Antonio Chaves, que no estaría dispuesto.

Su salida se produciría tras un plan de saneamiento que ha rebajado la deuda concursal a cero y que ha situado al propio presidente como principal acreedor, ya que mantiene créditos participativos por unos ocho millones de euros. “También he tratado con mi familia que en el futuro mi empresa renuncie al dinero pendiente de recuperar”, ha adelantado también hoy en un encuentro informativo.

La cancelación de pasivos, que también se ha podido acelerar por la venta de importantes jugadores los últimos años, ha liberado recursos que ahora podrán destinarse al crecimiento. Mouriño ha admitido que quizás uno de los puntos débiles del club es el marketing. “El área comercial no ha dado los resultados esperados. O nos ponemos al día, o en tres o cuatro años nos comerán por ingresos que nosotros no vamos a poder generar”, ha avisado.

Por el contrario, uno de los puntos débiles del club es no tener el estadio de Balaídos en propiedad, que además se está remodelando poco a poco. Tampoco ha podido cumplir el objetivo de construir una nueva ciudad deportiva, mientras que lo que sí avanza es la edificación su sede corporativa en el centro de Vigo.

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