El diario económico
del negocio del deporte

Marc Menchén Peter Lim no acaba de dar con la tecla para lograr cerrar una temporada en el Valencia CF sin movimientos extraordinarios que afecten de lleno a la cuenta de resultados. Tras un primer ejercicio en el que se aplicaron fuertes depreciaciones de los activos para ajustarlos a su valor real y evitar pérdidas millonarias por un apunte contable, el club culminó 2015-2016 con unos números rojos de 31,5 millones de euros.

En la memoria anual, puesta a disposición de los socios y a la que ha tenido acceso Palco23, enfatizan en que este resultado negativo “se ha producido principalmente” por la provisión de 31,241 millones de euros que ha tenido que realizar. Por un lado, para reflejar el importe de 23,331 millones de euros que debe devolver al Instituto Valenciano de Finanzas (IVF), tras el expediente abierto por la Comisión Europea (CE) sobre ayudas de Estado al obtener el aval público para endeudarse.

Valencia Zenit Champions League 650

La disputa de la Champions League fue el verdadero impulso del negocio ché en 2015-2016.

Por el otro, y al igual que le ha sucedido al Real Madrid, la entidad ha sido sometida a diversas inspecciones de la Agencia Tributaria por los Impuestos de Sociedades, IRPF, IVA y la declaración anual de operaciones entre 2010 y 2014, que se han saldado con liquidaciones provisionales de 5,317 millones. La dirección, que no aclara si también se debe a las relaciones contractuales que mantiene con agentes y jugadores, sí asegura que “ha presentado alegaciones por no estar de acuerdo”.

Estos dos factores han acabado siendo determinantes para desequilibrar un presupuesto, el presentado en noviembre de 2015, que ya aspiraba a un exiguo beneficio neto. No obstante, incluso sin estos elementos no se habría alcanzado la rentabilidad, debido al alza de los costes financieros. Y eso que la evolución de la facturación incluso acabó siendo mejor de lo que se esperaba, con un avance del 45,9%, hasta 119,1 millones de euros.

La principal fuente de ingresos continúa siendo la televisión, que además creció sensiblemente gracias a la entrada en vigor de los nuevos contratos. Por un lado percibió los 48 millones de euros que ya tenía apalabrados con los operadores, cifra a la que posteriormente se le sumaron algo más de 6 millones de euros, registrados en la partida de “otros ingresos” por cuestiones técnicas.

Sin embargo, el auténtico impulso a la actividad del Valencia se lo dio su regreso a la Champions League. Pese a que cayó en la fase de grupos, su presencia en la élite europea relanzó la facturación por socios y abonados (13,728 millones, un 14,5% más) y por competiciones, que incluye los pagos de la Uefa tanto por televisión como méritos deportivos, así como la venta de entradas en taquilla para Liga y Copa del Rey (33,831 millones, seis veces más que en 2014-2015).

En el área comercial, explican que las dos tiendas oficiales y el portal de comercio electrónico mejoraron sus ventas un 8%, hasta 4,154 millones de euros. Según se describe en la memoria anual, ello ha sido posible gracias a “la introducción de nuevas líneas de productos, mayor espacio dedicado a merchandising así como la mejora de nuestros servicios de personalización”. En este punto, cabe recordar la apertura de la Megastore en el centro de la ciudad, cuya remodelación asumió Adidas.

 

Mayor fue el avance en la otra parte de este negocio, la de patrocinios, licencias y demás. En un curso marcado por la entrada de Volkswagen, el cambio de GOL por beIN Sports y la presencia puntual de Codere, los ingresos en esta partida subieron un 9,2%, hasta 12,52 millones de euros, la cifra más alta de los últimos cinco años.

Uno de los aspectos positivos de las cuentas ché es la contención en los costes operativos, que se redujeron un 26%, hasta 20,65 millones de euros. La dirección prácticamente congeló los gastos de todas las áreas, y además desaparece la provisión que hizo el curso anterior de seis millones por la resolución de los acuerdos para levantar una ciudad deportivas a las afueras de Valencia.

Sí subieron de forma importante los gastos de personal, aunque lo hicieron a un ritmo inferior al de los ingresos. Las nóminas absorbieron 77,7 millones de euros, un 20,8% más, mientras que las amortizaciones derivada de la inversión en fichajes se disparó un 65,5% y alcanzó los 49 millones de euros, la cifra más alta de los últimos seis ejercicios. De estas dos cuantías, las atribuibles a jugadores y técnicos inscribibles suben a 62,05 millones y 45,99 millones, respectivamente.

Estos aumentos no sólo responden a la mejora de las fichas en el primer equipo, sino que también se deben a un aumento del personal del club en 78 efectivos, por lo que ya son 438 trabajadores. El mayor aumento se produjo en el personal deportivo, ya que a nivel de oficinas sólo se han incorporado ocho personas, hasta las 193. En paralelo, se ha rebajado la partida destinada a retribuir a la alta dirección, que baja de 477.000 euros a 108.000 euros debido a la ausencia de liquidaciones por despidos, como fue el del expresidente Amadeo Salvo y otros ejecutivos.

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