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M.Menchén “Este año el informe es limpio”, enfatizan desde las oficinas del RCD Espanyol, en referencia a una memoria anual en la que por primera vez en muchos años el auditor no pone en cuestión el balance. Y no es para menos, después de que Rastar Group decidiera corregir el valor de los activos por 60 millones de euros para poner fin a advertencias históricas, como la contabilización del fútbol formativo, el deterioro del inmovilizado y el reconocimiento de actas tributarias.

Este saneamiento sólo ha sido posible gracias al compromiso del máximo accionista, que aportó unos 75 millones de euros, mediante la capitalización de préstamos por 69 millones y la inyección de unos 6 millones de euros adicionales. Y estas no son las únicas aportaciones del grupo chino, que, según consta en la memoria 2015-2016 a la que ha podido acceder este diario, mantiene créditos por 43,5 millones de euros, de los que sólo 6,5 millones son a corto plazo.

No todo son nuevas ayudas, ya que algunas corresponden a créditos firmados ya a comienzos de año. Por un lado existe un crédito de 31,5 millones que se firmó en enero y que este mes de septiembre se ha convertido en préstamo participativo, con un tipo de interés variable que aumenta en función de si hay beneficios y baja en caso contrario. En marzo el club recibió otro crédito de 16 millones, mientras que ya en junio se le inyectaron 22 millones que vence en junio de 2019.

 

“Aún no tenemos capacidad para autofinanciarnos, aunque no descartamos recurrir a financiación externa con apoyo del grupo”, comentan en la entidad sobre las ventajas que supone ir al mercado con el respaldo de Rastar a nivel de costes financieros. Con estos créditos, explican, “hemos puesto en orden los pagos y limpiado temas históricos”. Además, con la capitalización se ha bajado la deuda de 196,9 millones a 139 millones entre junio de 2015 y el mismo mes de 2016.

Una parte de la deuda que ha asumido Rastar Group es la que correspondía a la UTE que se encargó de construir el estadio, a la que se debían 21,8 millones de euros. En paralelo, el club ha podido alcanzar “acuerdos transaccionales” con algunos acreedores comerciales, que han aceptado excepcionalmente quitas o reestructuraciones en el calendario de pagos a cambio de asegurarse los cobros.

De hecho, uno de los anteriores miembros del consejo de administración, cuya identidad se quiere reservar por respeto a la privacidad, aceptó una quita de 6,1 millones de euros. En total, con antiguos accionistas hay un compromisos a pagar por 16,6 millones, de los que 10 millones se devolverán ya en 2017.

Sin incluir la deuda tributaria, el grueso de los vencimientos de la deuda se concentra durante los próximos doce meses, con 43,9 millones. En 2018, el importe bajará a 16,2 millones, subirá a 19,2 millones en 2019 y volverá a bajar a una cifra ligeramente inferior a los siete millones en 2020 y 2021, respectivamente.

Donde el Espanyol no se ha encontrado ningún tipo de flexibilidad es en la Agencia Tributaria, que no ha querido modificar el calendario de pagos. “Ahora nos vienen pagos muy fuertes, ya que tenemos que pagar 34 millones hasta diciembre de 2017″, señalan, sobre uno de los motivos que tampoco ha ayudado a poder acelerar la puesta al día con los acreedores comerciales. Y es que, aún a día de hoy, el club paga a proveedores a una media de 250 días.

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