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M.Menchén EY va camino de convertirse en el mayor especialista en la revisión de cuentas del fútbol español. La firma de servicios profesionales ha aprovechado la oleada de profesionalización que vive La Liga para firmar con algunos de los clubs más relevantes de la clase media, pero también para dar un verdadero golpe en la mesa. El FC Barcelona ha decidido no prolongar su histórica vinculación con Deloitte, que se remonta a 2003, para irse con su rival.

El relevo, aprobado hoy por la junta directiva, supone abrir una nueva etapa que, de alguna forma, trata de poner tierra de por medio con el pasado. Su actual auditor es el que se encargó de dar el visto bueno a la reformulación de cuentas del club en la temporada 2009-2010, lo que derivó en un procedimiento judicial en el que uno de sus socios, Artur Amich, incluso se vio obligado a acudir a declarar como testigo.

La acción social de responsabilidad contra la junta de Joan Laporta podría acabar cerrándose en las próximas semanas, después de un pacto inicial con varios de los exdirectivos para retirar la demanda. Con la salida de Deloitte, se completaría el propósito del actual presidente, Josep Maria Bartomeu, de “cerrar carpetas”. Cabe recordar que muchas de aquellas salvedades e incertidumbres que derivaron en unas pérdidas récord de 79,6 millones de euros finalmente se ha probado que no fueron necesarias, e incluso el juez las puso en cuestión.

EY se encargará de revisar anualmente y entre 2017 y 2019 los estados financieros del club español de fútbol que más factura, así como de su Fundación, por lo que contará con los dos principales activos de La Liga, ya que también trabaja con el Real Madrid. Ya son seis equipos los que tiene en cartera, después de que esta campaña se haya adjudicado este mismo servicio con SD Eibar y Real Betis, que se unían también a Málaga CF y Sevilla FC.

Su puerta de entrada en las oficinas del Camp Nou ha sido el proyecto de control y auditoría del proceso de adjudicación de las obras para construir el nuevo Miniestadi en la Ciudad Deportiva de Sant Joan Despí, cuyo coste rondará los veinte millones de euros. Además, la compliance officer que se contrató en marzo de 2016, Sabine Paquer, había desarrollado prácticamente toda su carrera profesional en la firma.

Ahora está por ver cómo afectará este cambio a la contabilidad blaugrana, ya que en los últimos años el Barça había intentado introducir algunas modificaciones que Deloitte no aceptó, y que siempre lastraban la posición en los rankings de clubs por ingresos. Por ejemplo, el hecho de netear los ingresos que obtienen por televisión, venta de entradas y cobros de Nike por la explotación del negocio de merchandising.

Este último punto cambiará ya con el nuevo contrato que se ha firmado con la multinacional estadounidense de artículos deportivos, ya que a partir de 2018 se recuperará la explotación de todo el negocio de comercio minorista, hasta ahora cedido a la marca, que se encarga de explotarlo a través de una mercantil. En los otros dos casos, el anterior auditor obligaba al club a contabilizar los ingresos limpios, es decir, una vez se le restaran los pagos que se derivan del contrato audiovisual, como las ayudas al descenso, o los reintegros a los socios por la liberación de su asiento.

Son cuestiones que, según explicaban en 2015 desde la propia entidad blaugrana, sí aceptaba EY con el Real Madrid, por ejemplo, lo que les beneficiada en la clasificación anual que realiza el informe de Deloitte Football Money League, en el que se comparan las finanzas de los clubs más importantes de Europa.

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