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Palco23 El RC Celta ha estado en el foco mediático durante los últimos meses ante la posible venta de la propiedad. La situación se originó en el anuncio de Carlos Mouriño, máximo accionista, de que estaba sopesando la idea de abandonar el club, y ofertas no le faltaron. La más clara, la de un grupo chino que ofreció 93 millones de euros por el 66% del capital y que ha sido oficialmente rechazada.

El empresario, que personalmente controla el 52,26% de las acciones, ha desvelado hoy la existencia de esta oferta, que está depositada ante notario. La propuesta, que valoraba el 100% del equipo en 141 millones de euros, incluía un único pago y la cancelación inmediata del préstamo que el presidente tiene concedido, por 8  millones de euros.

Pese a lo atractivo de la oferta, Mouriño ha asegurado que “nunca hubo compromiso de venta y dijimos la verdad”, e incluso ha desvelado la contestación que dieron a China International Travel Service (CITS): “reconocemos y agradecemos su interés por el club, y las modificaciones a su primera propuesta, siendo su valoración interesante en precio de mercado. Si en algún momento decidimos su venta, se lo pondremos en conocimiento”, contestaron.

En este punto, el empresario ha querido atajar los rumores surgidos en torno a los motivos del “no”, y ha desvelado que “sólo había una condición, y es la aprobación de la transferencia de fondos por parte de las autoridades chinas”, ha enfatizado Mouriño, quien ha aseverado que “la venta no estaba supeditada al número de acciones o a la compra de Balaídos“.

En este punto, el presidente del club celeste ha dado a entender hoy que, tras las tensiones iniciales con el Ayuntamiento de Vigo, “se ha iniciado una fase que podemos cristalizar y por eso se rechazó la oferta”. A falta de detalles, ha explicado que el consistorio podría avenirse, si bien no a la venta de la propiedad del estadio, sí a “una concesión grande, aunque no sabemos en qué condiciones”, así como a facilitar los trámites para construir una nueva ciudad deportiva. Eso sí, ha dicho que no van a aceptar “una promesa, un convenio o un protocolo”, sino que van a pedir que “si hay algún acuerdo, debe tener validez jurídica”.

“Si hay proyecto, hay Mouriño”, ha resumido el dueño de la entidad deportiva, quien ha advertido de que no tendrán reparos en irse de la ciudad si no pueden desarrollar su plan de negocio. “La decisión es Vigo o no Vigo, y tiene que quedar muy claro para afición y ciudadanía que es una decisión que no depende de nosotros”, ha señalado, para anunciar que ya han recibido propuestas de localidades cercanas que facilitarían todos los trabajos para construir estadio y ciudad deportiva.

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