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Marc Menchén La inscripción de los equipos para la próxima temporada de la ACB ha vuelto a poner sobre la mesa la muy frágil situación del baloncesto profesional en España, con varios equipos que han tenido que pasar por los juzgados y otros que año tras año son incapaces de disputar la máxima competición de este deporte porque sus éxitos deportivos contrastan con sus penurias económicas, como ha pasado este verano con el Burgos y el Ourense. Ahora bien, el problema es general: las pérdidas acumuladas durante la última década alcanzan los 637,78 millones de euros y los ingresos siguen cayendo.

Los números rojos de los equipos que disputan la ACB se situaron en 70,05 millones de euros durante la temporada 2013-2014, lo que supone un incremento del 10% respecto al ejercicio anterior, según los últimos datos disponibles en un informe elaborado por el Consejo Superior de Deportes (CSD) a partir de las cuentas anuales que cada club está obligado a tramitarle. En el documento, al que ha tenido acceso Palco23, el organismo gubernamental precisa que FC Barcelona y Real Madrid soportaron casi 44 millones de esas pérdidas.

Ambos clubes son capaces de compensar este desfase presupuestario con los beneficios que obtienen del fútbol y que les permite ser prácticamente los dominadores absolutos del baloncesto español. Algo similar sucede con el Valencia Basket, que en los últimos años ha logrado participar en Europa e incluso ganar la Eurocup gracias a Juan Roig, dueño de Mercadona y máximo accionista del equipo tras inyectar 21 millones para compensar las pérdidas de los últimos dos ejercicios.

 

“El principal problema de la competición es que los equipos siguen generando pérdidas importantes”, advierte el CSD. Y el problema está lejos de resolverse: “se sigue constatando que la contención del gasto no se acompasa con un sostenimiento de los ingresos que desde la temporada 2006 se han reducido en un 43%, poniéndose al nivel de la temporada 1999-2000″. Desde la temporada 2006-207, en la que se logró el récord de facturación con 138,8 millones, los ingresos se han desplomado un 43%, mientras que el gasto sólo se ha recortado en un 18,9%.

A diferencia de lo que sucede con La Liga, los derechos audiovisuales no son ni de lejos la principal fuente de financiación de los clubes. La patronal presidida por Francisco Roca baraja implantar un modelo híbrido que combine la televisión de pago con las emisiones en abierto, después de que esta partida iniciara un lento declive a partir de la temporada 2008-2009. En ese momento, se percibían 5,9 millones por las retransmisiones, cifra que ha caído a 2,9 millones de euros y que proceden de “la participación en Euroliga o de acuerdos con televisiones autonómicas”, según el CSD.

La lenta caída de los ingresos por televisión ha ido acompañada de la de los patrocinios, en un escenario que no supone ninguna excepción respecto a lo que ha sucedido en otras disciplinas, incluida el fútbol. Esta partida representó el 47% de los ingresos ordinarios de los clubes de la ACB, con 33,6 millones de euros, con una ligera mejora del 2% respecto al año anterior. Eso sí, es un volumen muy alejado de los 52,1 millones que se registraron en la campaña 2006-2007 y aún sigue existiendo un fuerte componente institucional, con subvenciones públicas camufladas en patrocinios, sobre todo en Canarias y el País Vasco.

La partida que sí ha conseguido mantenerse estable pese a la crisis económica ha sido la de recaudación por taquilla y abonados, con un importe que ha oscilado entre los 19 millones y los 20 millones de euros durante las últimas seis campañas con datos disponibles. Para conseguirlo, clubes como el Baloncesto Sevilla o el Movistar Estudiantes han buscado sinergias con equipos de fútbol de la ciudad, otros como el Fiatc Joventut han introducido la obligación a los abonados de que paguen un precio simbólico en algunos partidos y otros, como el Valencia Basket, han tirado de imaginación para atraer a los más jóvenes con agresivas promociones.

Barça Madrid ACB 650

Barça y Madrid, grandes dominadores de la ACB, soportan el 63% de las pérdidas de la competición.

Por la parte de los gastos, el ámbito laboral es el más importante y en el que se ha hecho un mayor esfuerzo de contención, pese a que ello ha supuesto que incluso Barça y Madrid deban asumir la fuga constante de talento a la NBA y otras ligas ante la imposibilidad de competir en salarios. Los costes vinculados al mantenimiento de la plantilla (nóminas y amortizaciones) se han reducido de forma paulatina en los últimos seis ejercicios, pasando de los 129 millones a los 95 millones en la campaña 2013-2014. “El total de los ingresos obtenidos en la temporada sólo cubren algo más del 85% de los gastos de personal”, observa el CSD.

Donde apenas se ha hecho un esfuerzo por parte de los equipos de la ACB ha sido en la vertiente de los gastos de explotación. Este epígrafe, que engloba el gasto en desplazamientos, mantenimiento de instalaciones y alquiler de pabellones, entre otros, no ha bajado de los 40 millones de euros desde 2008, cuando antes del inicio de la burbuja inmobiliaria siempre había estado por debajo de los 30 millones.

El hecho de que las pérdidas no hayan dejado de ser abultadas (descontados Barça y Madrid estaría en torno a los 13 millones anuales), ha provocado también una tendencia al alza del endeudamiento. Si en la temporada 2003-2004 sólo tenían compromisos pendientes de pago por 52,72 millones de euros, al cierre de la 2013-2014 ya acumulaban 103,8 millones. Es la cifra más baja de los últimos cinco ejercicios, pero como bien recuerda el CSD, todo se debe al efecto de las quitas en el marco de concursos de acreedores (el Bilbao Basket es el caso más reciente) y la “patrimonialización de deudas que algunos clubes han realizado”, como la mencionada del Valencia Basket.

El principal acreedor de los equipos de la ACB es el Estado, al que adeuda 24,2 millones de euros repartidos entre la Agencia Tributaria (23,3 millones) y la Seguridad Social (899.833 euros). Le siguen las entidades de crédito, con 23,66 millones de euros, y las remuneraciones pendientes de pago, con 10,3 millones. Entre los propios clubes apenas existen deudas: 557.408 euros, apenas un tercio respecto a campañas anteriores. Por último, aparece el epígrafe “otras deudas”, con 38,2 millones, en la que se engloban las aportaciones de accionistas que con el tiempo se van capitalizando.

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