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M.M.A. Fútbol para Todos. Es el nombre que en su día escogió el Gobierno de Argentina para defender que las retransmisiones de la Liga del país sean en abierto y a través de la cadena pública, al mismo tiempo que es un sinónimo de un agujero casi sin fondo. La Casa Rosada, gobernada desde hace unas semanas por el conservador Mauricio Macri, ha aprobado una inyección adicional de 120 millones de pesos (8,14 millones de euros), elevando la desviación negativa al 16% respecto a los 1.898 millones de pesos (128,77 millones de euros) que inicialmente debían destinarse a este fin en 2015.

La última ampliación de fondos para el programa que gestiona los derechos de televisión del fútbol argentino se ha hecho oficial hoy en el Boletín del Estado, pero lleva semanas fraguándose ante los problemas de la Asociación de Fútbol de Argentina (AFA) para cumplir con sus compromisos de pago. De hecho, diarios como La Nación venían advirtiendo ya en diciembre de que la organización estaba al borde de la suspensión de pagos si no encontraba dinero pronto, un aspecto salvado finalmente gracias a nuevos préstamos bancarios.

Boca Juniors River Plate 650

Boca Juniors y River Plate, con 30 millones de pesos cada uno, son los clubes argentinos que más cobran por televisión.

En el país sudamericano, los derechos están en manos del Estado desde el 2009, pero es AFA la que recibe el pago y la que, tras quedarse una parte para financiar su actividad, reparte el dinero entre los distintos clubes en función de su masa social y resultados deportivos. Para este año, ya se sabe que se destinarán 1.894 millones de pesos (128,5 millones de euros) para que el actual esquema se mantenga, al menos por ahora. En estos siete años, se han destinado más de 9.000 millones de pesos (610,6 millones de euros).

Macri ha anunciado que mantendrá el modelo televisivo que gira en torno a Fútbol Para Todos, pero su intención pasa por encontrar nuevas fuentes de ingresos que reduzcan la aportación pública. Según explicó en campaña electoral, su objetivo es abrir la distribución de las retransmisiones a los canales privados de televisión, que podrían pagar en torno a 200 millones de pesos (13,56 millones de euros). Hasta ahora, la pública Canal 7 ofrecía todos los partidos, mientras que sólo unos pocos se ofrecían a operadores como América, Canal 9, Telefé o Crónica.

También se plantea lanzar un servicio premium, en el que la calidad de las retransmisiones esté mejorada y que sea alternativa a las emisiones en abierto. Por otro lado, desde la Casa Rosada quieren acelerar la venta de los derechos de televisión en el extranjero.

Al mismo tiempo, recortarán los espacios publicitarios que adquiría el Ejecutivo de Cristina Fernández de Kirchner para propaganda, de manera que puedan ser adquiridos por marcas comerciales. El plan del líder de Propuesta Republicana (PRO), a su vez presidente de Boca Juniors, pasa por conseguir que los potenciales nuevos anunciantes aporten entre 300 millones y 500 millones de pesos (de 20,3 millones a 34 millones de euros).

Uno de los movimientos más polémicos, sin embargo, será el de relevar a AFA en su papel como intermediario con los clubes, que de salir adelante la reforma que promueve Macri cobrarían directamente del Gobierno. A cambio, los equipos deberían someterse a un férreo control de sus finanzas para conseguir de una vez el saneamiento de la competición, en un proyecto muy similar al emprendido en España por el Consejo Superior de Deportes (CSD) y La Liga.

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