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Palco23 Nacido en Suiza en 1970, probablemente Gianni Infantino jamás pensó que llegaría a presidir la Fifa. De hecho, su candidatura llegó de rebote, después de que el hombre que lo encumbró a la secretaría general de la Uefa, Michel Platini, fuera inhabilitado junto a la persona a la que sucede en el cargo, Joseph Blatter. Aún así, su compromiso de “devolver el fútbol a la Fifa” ha acabado convenciendo a 115 federaciones, que en la segunda votación le han dado la victoria frente al jeque Salman bin Ebrahim Al Khalifa (88 votos).

Infantino llega al cargo con el reto de revitalizar la imagen de una Fifa sacudida por la corrupción y a la que algunos patrocinadores han puesto contra las cuerdas. “Vamos a recuperar el respeto”, ha aseverado en su intervención tras conocerse su victoria. Antes, en su parlamento para acabar de recabar votos, volvió a insistir en una de sus medidas estrella: “si la Fifa genera 5.000 millones de dólares, por qué no vamos a redistribuir 1.200 millones a través de las federaciones; el dinero es de las asociaciones, no del presidente de la Fifa”.

Infantino

Gianni Infantino se ha impuesto en la segunda votación.

Conocedor de los recelos que podía suscitar que nuevamente una persona del Viejo Continente tomara las riendas, el ya nuevo presidente había insistido en que su objetivo pasa por “derribar los muros entre continentes” y se comprometió a que “Europa haga más por todo el mundo”. “He visitado muchos países africanos y veo lo que se puede conseguir en África. La FIFA puede invertir en desarrollo. El mundo tiene que dar las gracias a Sudamérica por el fútbol. Es la confederación más pequeña pero la más grande por el fútbol que tiene. Tenemos que ayudarlos a mejorar”, apuntó.

“Tenemos que volver a hablar del fútbol y para ello necesitamos un líder fuerte, pero un líder solo no lo consigue, los necesitaré a todos”, insistió en un discurso donde demostró sus dotes políglotas al hablar en italiano, inglés, español, francés y portugués. Y para ello, en campaña logró exhibir el apoyo de profesionales como Luis Figo, Roberto Carlos, Fernando Hierro, Samuel Eto’o y Cafú, además de entrenadores como Mourinho, Capello o Alex Ferguson.

El programa electoral de Infantino recoge en buena medida las reformas que previamente se aprobó adoptar, como la limitación de mandatos o la separación de poderes. Otro de sus grandes proyectos es ampliar a cuarenta el número de selecciones participantes en el Mundial “para una mayor representación en todo el mundo, así como de manera más general a aumentar la participación en el fútbol a todos los niveles”.

Y la respuesta de los clubes no se ha hecho esperar, con un comunicado en el que felicitan a Infantino y a su vez advierten de que se opondrán a esa medida. Por ello, le piden al nuevo máximo responsable del fútbol mundial que no se olvide de “la cooperación constructiva y orientada a las reformas” que le ha caracterizado en su paso por la Uefa.

Uno de los avales de Infantino es su trabajo en la Uefa, donde se ha encargado del despliegue de iniciativas como el fair play financiero o la potenciación de los torneos propios, como la Champions League o la Europa League, cuya capacidad de atracción de patrocinadores contrasta con los problemas de la Fifa. “Mi misión ahora es transferir mis habilidades a la Fifa por el bien del juego global, continuando el trabajo que he ayudado comienzo en mi papel en el Comité de Reforma”, defiende.

 

Uno de los retos de Infantino será dar un nuevo impulso al negocio de la Fifa, que en el año del Mundial de Brasil 2014 logró unos ingresos récord de 2.095 millones de dólares, con un resultado operativo de 141 millones. Los datos de 2015 aún no han trascendido, pero su principal rival en la carrera electoral, Salman bin Ebrahim Al Khalifa, advirtió que la institución se encontraba en riesgo de bancarrota tras generar unas pérdidas de 100 millones de dólares el último año.

Ello se debe a varios factores, pero uno que ha sido determinante es la decisión de muchos patrocinadores de no renovar sus contratos. Entre las compañías que dieron por finalizada su vinculación y que aún no tienen sustituto figuran grandes corporaciones como Sony, Emirates, Castrol, Continental o Johnson&Johnson. En la actualidad, los únicos partners en activo son Adidas, Coca-Cola y Visa, que amenazaron con romper si no se ataja la corrupción, la gasista rusa Gazprom y la automovilística Hyundai-Kia Motors.

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