El diario económico
del negocio del deporte

M.M.A. Es el líder indiscutible de la industria de la moda deportiva y es un trono que no piensa ceder. Nike ha anunciado que su nueva hoja de ruta establece alcanzar una facturación de 50.000 millones de dólares en 2020, lo que supone casi duplicar la cifra de negocio del último ejercicio, en la que se alcanzaron los 30.600 millones de dólares.

“Nike está construida para crecer”, avanzó Mark Parker, consejero delegado y el sucesor elegido por el fundador de la multinacional estadounidense, Phil Knight, para relevarle también en la presidencia. En su opinión, este año será posible consolidar un ritmo de crecimiento de doble dígito de los ingresos, que será especialmente relevante en mercados emergentes.

En regiones más consolidadas, como Norteamérica, Europa Occidental y Japón, la multinacional de Oregón prevé crecer a un ritmo de un solo dígito, aunque matizan que estarán más cerca del 10% que del 5%. Eso sí, un serio aviso a Under Armour, que en EEUU ya ha logrado rebasar a Adidas en ventas: Nike confía en que sus ventas en este mercado, junto a Canadá y México, alcance los 20.000 millones de dólares en 2020, por encima de los 18.000 millones que la marca de Baltimore quiere alcanzar a nivel global en 2018.

En China, donde prevén crecer a un ritmo anual de doble dígito, aunque bajo, en los próximos cinco años; el objetivo es alcanzar unas ventas de 6.500 millones de dólares en 2020. En los países emergentes, tocados por los problemas de Rusia y Brasil, las expectativas de Nike pasan por crecer a un moderado doble dígito cada año.

Por segmentos de negocio, Parker quiso destacar tres ámbitos en los que realmente se apoyará el crecimiento de los próximos años. Las ventas asociadas a la mujer, para la que ya se están abriendo tiendas específicas, alcanzarán los 11.000 millones de dólares en 2020, superando incluso a los 7.500 millones de dólares que aspiran a lograr con los artículos de running. También sobresale la estrategia diseñada para la marca Jordan, que ahora será independiente a la división de baloncesto y con la que esperan duplicar su facturación hasta los 4.500 millones de dólares.

“Vemos un potencial de crecimiento enorme con nuestras principales categorías y en nuestras regiones, en la medida que conectamos con los atletas con un servicio personalizado, experiencias inspiradoras y productos innovadores”, señaló ayer en la tarde de EEUU en un encuentro con inversores.

Esta conexión es la que permitirá a la marca seguir reduciendo aún más su dependencia de los canales de distribución tradicionales gracias a la venta directa al consumidor. El objetivo es que esta vía, ya sea a través de la página web o las tiendas propias que tiene por todo el mundo, generen 16.000 millones de dólares en 2020, un 32% de toda la facturación prevista para ese año. Prácticamente la mitad de ese negocio de venta directa llegará vía comercio electrónico, con 7.000 millones de dólares previstos para dentro de cinco años.

La multinacional, que en el ejercicio finalizado el 31 de mayo de 2015 mejoró un 22% su beneficio y alcanzó los 3.273 millones de dólares, también confía en mejorar las ganancias por acción en torno a un 5% anual. Según Andy Campion, vicepresidente ejecutivo y director financiero de Nike, el reto pasa por poder destinar a dividendos entre un 25% y un 35% del beneficio neto.

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