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Marc Menchén Virgin Active tenía unos importantes planes de desarrollo en España. En 2010, y cuando la crisis aún no había golpeado con toda su fuerza al bolsillo de los españoles, la cadena creada por Richard Branson aspiraba a alcanzar los 35 gimnasios en España, lo que suponía más que triplicar la red existente. Sin embargo, el contexto de recesión económica y la irrupción de los centros de bajo coste han obligado a la empresa incluso a reducir su tamaño, con dos cierres en apenas un año y en plena venta de la compañía al fondo sudafricano Brait, que ha pagado 980 millones de euros por el 80% de las acciones.

A principios de año Virgin Active comunicó el cese de su actividad en Alicante, en este caso alegando que la subida del alquiler que pagaba en el centro comercial Vistahermosa hacía inviable un centro que contaba con más de 3.500 socios. Y, a pocas semanas para que concluya 2015, también ha anunciado que a finales de año bajará la persiana en el centro comercial Parc Vallès de Terrassa, a las afueras de Barcelona.

Virgin Active Terrassa 650

El Virgin Active de Terrassa ocupa 4.000 metros cuadrados, con piscinas y pistas de pádel incluidas. /Virgin Active

Una portavoz de la compañía explica que “nunca es una decisión fácil cerrar uno de nuestros clubes; sin embargo, como cualquier negocio, revisamos continuamente nuestro porfolio para asegurar que seguimos siendo competitivos y de esa manera apoyar el crecimiento a largo plazo de la compañía”. Como alternativa, Virgin Active ofrecerá a los usuarios “la oportunidad de transferir su condición de socios a nuestro club de Can Dragó”, en el centro comercial Heron City de Barcelona.

Está por ver el grado de éxito de esta alternativa, puesto que entre ambas instalaciones hay 30 minutos de distancia en coche y se trata de municipios diferentes. Se trata de una propuesta similar a la que plantearon con el cierre de Alicante, momento en el que consideraron que ese mercado ya lo tenían cubierto con el gimnasio de Paterna, en Valencia.

Tras estos dos cierres, la presencia de Virgin Active se limitará a nueve instalaciones, la mitad de ellas en la Comunidad de Madrid: Móstoles, Las Rozas, Alcorcón, Alcalá de Henares y en Madrid centro. El resto se ubican en Barcelona y Valencia, como ya se ha mencionado, y en Zaragoza y Granada.

Las cuotas de estos centros varían, ya que, por ejemplo, en el de Capitán Haya, en plena zona de oficinas de Madrid, la tarifa mensual media supera los 80 euros. En otras instalaciones, en cambio, la cuota media acostumbra a estar por encima de los 50 euros. Eso sí, si algo comparten es que acostumbran a ocupar entre 3.000 metros y 5.000 metros cuadrados. Según los últimos datos disponibles, la filial ibérica de Virgin Active tendría una facturación que rondaría los 20 millones de euros anuales.

El repliegue en España contrasta con su evolución en el resto de países donde opera, ya que en Italia creció con la compra de tres centros en Milán y en Sudáfrica abrió un centro adicional bajo la enseña RED, pensada para entrenamientos de corta duración. Además, en Londres se está implantando un importante plan de inversiones para convertir en premium varios gimnasios, mientras que en su informe a inversores no realiza ninguna mención a su negocio en el mercado español.

Richard Branson Virgin Active

Richard Branson aún retiene el 20% de la cadena tras vender junto a CVC el 80% restante al fondo sudafricano Brait.

Pese a estos cierres, España sigue siendo el cuarto mercado en el que más presencia tiene Virgin Active, que nació en 1999 como una pata más del imperio de Branson y que desde el primer momento quiso crecer más allá de Londres. Según consta en su página web, Sudáfrica es el país en el que más centros gestiona con 120, incluso por encima de Reino Unido, su mercado original y en el que controla 96 instalaciones. Le sigue Italia, con 32, Australia (5), Portugal (4), Tailandia (3), Singapur y Namibia.

En total, la cadena contaba con 272 clubes al cierre del tercer trimestre, con una base de 1,3 millones de abonados. Los ingresos se situaron en 647 millones de libras (922,6 millones de euros) entre enero y septiembre, superando incluso la cifra de negocio obtenida durante todo 2014. Y, pese a que la diferencia entre África y Europa no es muy diferente en número de gimnasios (120 frente a 142), el Viejo Continente aún supone un 66% del negocio.

Europa generó unos ingresos de 316 millones de libras en los tres primeros trimestres de 2015, un 3% más respecto a un año antes. Brait asegura que este avance ha estado liderado por Italia, donde la facturación creció un 7%, dando a entender que el negocio retrocedió en Reino Unido y España, rebajando el ritmo de crecimiento de forma considerable. De hecho, en los planes del fondo sudafricano para Virgin Active no se hace mención alguna a sus expectativas para la filial ibérica, que lidera Bernardo de Vicente.

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