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M.Menchén Infinit Fitness ha dado con un elemento con el que poder diferenciarse del resto de operadores de gimnasio que operan bajo el régimen de franquicia. La cadena creada por Marcos Baroja ha formado un club de inversión, por el que algunas entidades financieras y un fondo inversor que él gestiona se comprometen a financiar con hasta un millón de euros a aquellos emprendedores que, por lo menos, se comprometan a abrir tres centros en tres años bajo su marca. Un proyecto con el que, además, esperan poder entrar en Catalunya.

La fórmula escogida supone la constitución de una empresa conjunta entre Infinit Fitness y el franquiciado, a la que el citado club de inversores ofrece los recursos por la citada cuantía máxima. La amortización la asumiría el emprendedor de turno “con los beneficios generados por el gimnasio, para que finalmente la propiedad sea exclusiva de éste”, según Baroja. En este sentido, indica que “no se trata de actuar como un mero socio financiero, como podría ser el papel de una entidad, sino más bien de un compañero de viaje, que comparte también los posibles riesgos”.

En este sentido, cabe indicar que el empresario ha indicado en alguna ocasión que “en la fase de concepción del proyecto, calculamos que la facturación media de un establecimiento de la red durante el primer año de actividad podría alcanzar los 200.000 euros, logrando así amortizar el capital tras los 18 primeros meses”.

Marcos Baroja Infinit Fitness 530

Marcos Baroja, fundador de Infinit Fitness, participará como inversor en los proyectos de algunos franquiciados.

Fuentes de la compañía recuerdan que poner en marcha un Infinit Fitness cuesta entre 250.000 euros y 300.000 euros. Este importe incluye los 120.000 euros de las máquinas de entrenamiento, que ahora Banco Sabadell y Santander podrían financiar hasta en un 70% vía renting. Además, Royal Oaks Capital Partners, un club de inversión creado en 2006 y que dirige Baroja, financiará hasta en un 40% la inversión total para la puesta en marcha de los centros a través de la sociedad conjunta.

La opción de obtener esta financiación adicional, en cualquier caso, sólo estará disponible para aquellas personas que se comprometan a “una implicación plena de su desempeño profesional”, lo que deja al margen a inversores que adquieren la licencia para montar una pequeña red pero encargando la gestión a un tercero. Además, se les exigirá la apertura de al menos tres gimnasios en un plazo de tres años. Además, por ello, también se les rebajará el canon inicial, de 69.000 euros por tres centros a 55.000 euros.

Sobre el origen de este proyecto, Baroja explica que “nuestro modelo de negocio implica que los asociados gestionen el día a día de los gimnasios para asegurarnos su éxito, pero nos hemos dado cuenta de que el perfil de la persona adecuada para afrontar este reto no tiene acceso a las necesidades financieras”. En otras palabras, un entrenador personal, que es el que mejor puede conocer como gestionar una sala de entrenamiento, no tiene ni la capacidad económica ni los conocimientos empresariales como para afrontar un proyecto de tal envergadura.

El ejecutivo no esconde que con esta nueva iniciativa de contar con multifranquiciados quieren dar el salto fuera de la Comunidad de Madrid, donde actualmente se encuentran sus diez centros. “Para crecer fuera de Madrid se busca –por ejemplo, en Catalunya– emprendedores e inversores que abran sus propios gimnasios –o incluso se unan a la marca si ya cuentan con un negocio propio– y a su vez dirijan la expansión en su zona”, explican.

Uno de los claros ejemplos de esta apuesta de Infinit Fitness por tener socios con varios gimnasios es Juan Francisco Ramírez, quién además ya ha optado por la fórmula de la coinversión con los dueños de la marca. El entrenador personal ya posee tres de los diez centros de la cadena y, a mediados de noviembre, avanzó que su intención es la de abrir “no menos de 6 ó 7 nuevos gimnasios durante el próximo lustro”.

De no haberse revisado al alza las previsiones para este año, la cadena confía en sumar seis nuevos gimnasios en 2016 y rebasar los 10.000 usuarios, lo que supondría un incremento del 70% respecto al último ejercicio. En este sentido, y como ya se ha apuntado, no sólo piensan en la apertura de nuevos centros, sino también en la reconversión de existentes que hasta ahora operaban como independientes y sin el paraguas de una marca más reconocida.

Las tarifas de estos gimnasios rondan los 50 euros mensuales, de forma que compite en un segmento donde hay operadores internacionales como Anytime Fitness y, más recientemente, Sidecu con su nueva marca Supera24h. Porque los centros de Infinit Fitness también se caracterizan por abrir las 24 horas de  todos los días del año. Su proveedor de equipamiento es Precor.

La principal ventaja es la de la libertad de horarios y acceso, ya que los abonados pueden acceder al gimnasio automáticamente con su huella dactilar. Además, y pensando en la eficiencia energética, las instalaciones se equipan con “sistemas automáticos de iluminación inteligente por presencia, que acotan el consumo energético, así como televigilancia y botón de pánico por si hubiera algún percance”.

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