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M.Menchén La Real Federación Española de Fútbol (Rfef) parece haber puesto fin a la sangría de patrocinios que sufrió tras el Mundial de Brasil 2014, en el que La Roja quedó apeada en la primera fase del torneo. Aquel fracaso deportivo provocó que Nissan, Gillette y Cepsa, entre otros, decidieron no prolongar su relación contractual, provocando un merma de diez millones de euros en las arcas del organismo presidido por Ángel María Villar. Sin embargo, en los últimos dos meses al menos ha logrado retener a Continental y Sanitas.

El grupo sanitario español ha renovado esta semana su acuerdo con la Selección para los próximos años, en los que el evento más inmediato es el de la Eurocopa de Francia 2016. “Es una satisfacción poder seguir con ellos y trataremos de cumplir con nuestra obligación en el plano deportivo”, indicó Vicente del Bosque, entrenador del combinado nacional.

Sanitas Rfef

Iñaki Ereño, consejero delegado de Sanitas, con representantes de ‘La Roja’.

Iñaki Ereño, consejero delegado de Sanitas, defendió la renovación del patrocinio porque “estar con la Selección es la guinda del pastel” a su estrategia de ser un referente en la medicina aplicada al deporte. “Renovar un convenio con una empresa como Sanitas es siempre un orgullo, una gran satisfacción; algo estamos haciendo bien para que esto se dé”, llegó a declarar Jorge H. Carretero, vocal de la junta directiva de la Rfef.

Lo cierto es que La Roja aún tiene margen para mejorar sus ingresos por patrocinio, para lo que será clave la evolución del equipo y la percepción que puedan tener las marcas de cuánto tiempo dispondrían para rentabilizar sus inversiones en publicidad asociada a los jugadores durante cada torneo. Y es que, más allá de retener los citados acuerdos con Continental y Sanitas, no ha sabido cubrir las bajas con nuevas marcas.

Estas dos compañías pagan entre 500.000 euros y un millón de euros al año por figurar como colaboradores, categoría en la que también figuran LG, Cabreiroá, ONCE, ASM e Iberia. En la categoría de socios oficiales, donde se ha producido la mayor fuga, tan sólo queda la aseguradora Pelayo, con pagos de en torno a 1,5 millones de euros anuales.

 

El principal patrocinador de la Selección continúa siendo Adidas, proveedor técnico oficial hasta 2018 y que anualmente desembolsa una cifra superior a los 10 millones de euros sin contar los pagos adicionales en caso de victoria. En 2012, por ejemplo, La Roja se embolsó 23 millones de euros de la multinacional alemana tras ganar la Eurocopa, un pago que se rebajó 18 millones de euros en 2013, cuando se alcanzó la final de la Copa Confederaciones, según consta en la memoria de la Rfef.

Por debajo están Cruzcampo, Iberdrola y Movistar, con pagos que rondan los 3,5 millones. El grupo de telecomunicaciones, además, se convierte en patrocinador de la Selección femenina. Banesto, que también figuraba en este grupo, rompió con La Roja tras su integración en Banco Santander, que prioriza el patrocinio de la Fórmula 1.

En total, y según las últimas cuentas de la Rfef hechas públicas en su web, la publicidad y los derechos de imagen supusieron unos ingresos de 34,96 millones de euros en 2013, mientras que los ingresos por competición (participación en torneos y partidos amistosos) generaron otros 32 millones. Los derechos audiovisuales supusieron 11,7 millones de euros, lejos de los 28,4 millones de 2012 y que estuvieron muy influenciados por el hecho de ser año de Eurocopa.

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