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Palco23 El FC Barcelona reacciona. El club blaugrana ha respondido sobre la querella de espionaje industrial que ha presentado esta viernes Mediapro y ha manifestado que es totalmente ajeno a los hechos de los que se acusa a la entidad durante los años 2009 y 2011.

Esta trama gira en torno a Robert Cama, responsable de IT de Mediapro durante diez años y que fue despedido en 2011 tras confesar que había filtrado cientos de correos electrónicos pertenecientes a Jaume Roures. La querella, presentada en los juzgados de instrucción, se dirige contra Cama, el Barça y su expresidente Sandro Rosell, pero también se extiende a Joan Carles Raventós, director de secciones del club; Socktel Servicios Informáticos, instrumental de Cama para cobrar por estos servicios, y Bonus Sport Marketing (BSM), la agencia a través de la que el expresidente canalizaba sus negocios en la industria del deporte y que teóricamente vendió al ganar las elecciones.

El Barça ha explicado en un comunicado que “comparecerá de manera inmediata en el procedimiento para solicitar el archivo del caso en todos aquellos aspectos que hacen referencia a la entidad”. En esta línea, el club ha mostrado su disposición a la justicia para ayudar en la aclaración de lo sucedido, a la vez que la junta directiva ha encargado un informe “para desvelar la realidad de los hechos”.

Además, el club no sólo no se ha sumado a la querella contra Rosell, como ha invitado esta mañana Roures, sino que ha pedido respeto hacia su persona y presunción de inocencia de los trabajadores de la entidad que también han sido demandados. Por este motivo, “el club se reserva el uso de todas aquellas acciones legales que sirvan para preservar el prestigio y la buena imagen del FC Barcelona”.

Según la querella de Mediapro, Rosell accedió a todas las conversaciones y los documentos que Roures intercambiaba con abogados y entidades financieras, pero también con el propio club antes de que él accediera a la presidencia. Además, desde BSM se requirió información de los contratos de Mediapro con algunos patrocinadores, por lo que también buscaba lucrarse con sus negocios. Aún así, “no consiguió estropearnos ningún proyecto”, ha dicho.

Por esta razón, la compañía ha animado al bufete Garrigues, marcas afectadas y personas como Ferran Soriano, Joan Laporta, Pep Guardiola y representantes de jugadores a que se sumen a la querella. “No es una cuestión de negocios, es cuestión de vicio, de ser miserable”, ha criticado Roures, quien ha querido desvincular la demanda del hecho de que hace un año el Barça rompiera con Mediapro y vendiera sus derechos de televisión a Telefónica. De hecho, aseguran que se ha retrasado hacer pública esta situación durante tanto tiempo a la espera de que se resolviera los litigios del fútbol con Prisa.

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