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Marc Menchén La inflación de los precios de los derechos de televisión de eventos deportivos empujan hacia un modelo dominado por las plataformas de pago, y una nueva muestra de ello es la auditoría de la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE) a las cuentas de Radio Televisión Española (RTVE) correspondiente a 2014. En el documento, de 228 páginas y hecho público por el portal Fíltrala.org, se hace un repaso a la política de contenidos deportivos, en el que se constata que el grupo público apenas recuperó un 1,9% de los 129 millones invertidos ese año en derechos y producción asociada a esas retransmisiones.

“Parece razonable que los costes de producción estén en relación con su rentabilidad, económica o social. No parece eficiente adquirir derechos de elevados precios y emitirlos en franjas o cadenas de bajas audiencias”, critica el organismo adscrito al Ministerio de Hacienda, que sitúa en apenas 2,5 millones de euros los ingresos percibidos por publicidad o patrocinio gracias a eventos como los partidos de la Selección de Fútbol.

 

El grueso del importe (2,24 millones) corresponde a los pagos percibidos de las agencias CSM y Media Sponsorship a cambio del “aprovechamiento de las oportunidades de patrocinio y publicidad” asociadas al contrato firmado en 2014 con la Uefa para la emisión en exclusiva de los partidos clasificatorios de La Roja para  la Eurocopa de Francia 2016 y el Mundial de Rusia 2018. A este importe hay que añadir otros 308.724 euros son los que se obtuvieron por la emisión de publicidad durante la final de la Copa del Rey.

En este punto, aunque muestra del desconocimiento de cómo se maneja la compraventa de derechos audiovisuales, Hacienda lamenta que se emitan anuncios sin contraprestación alguna para la cadena pública, en virtud de los contratos con la ACB, La Vuelta, La Liga, Copa Davis, Barcelona Open Banc Sabadell y ATP. Ello, pese a que se trata de una práctica habitual entre los propietarios de torneos, que se reservan bloques de publicidad para sus anunciantes.

El problema capital de TVE es que por ley no tiene derecho a introducir publicidad, lo que imposibilita desde el minuto uno la rentabilización de este tipo de retransmisiones. De hecho, desde hace un año ya sólo adquiere eventos no catalogados de premium y se centra en deportes minoritarios, gracias al acuerdo de patrocinio por 7 millones anuales que tiene firmado con Loterías y Apuestas del Estado (LAE).

El punto de inflexión empezó a producirse en 2012, cuando “la adquisición de nuevos derechos deportivos se hace mayoritariamente a coste cero o minorando su coste, con la contrapartida de permitir patrocinios y/o publicidad, o de asumir RTVE los costes de producción de la señal televisiva”, en referencia a eventos como la Asobal (ahora ya en manos de Telefónica), el World Padel Tour o determinados campeonatos de España.

Sochi RTVE

Los JJOO de Sochi, con 1,1% de audiencia, fueron los menos rentables tras pagar 30 millones.

Aún así, en 2014 destinó 129 millones de euros a retransmisiones deportivas, un 13,9% más respecto a 2013. Este importe se divide en 110 millones para la compra de los derechos, 5,27 millones para “otros gastos externos” aparejados y 13,14 millones para costes internos de producción.

El coste más elevado que ha asumido en los últimos años la televisión pública es la Champions League, por la que pagó entre 40 millones y 44 millones de euros anuales de 2012 a 2014, mientras que para 2015 restaba un pago pendiente a la Uefa de 18,4 millones. Es un contenido al que ya se renunció en la última licitación, en la que se acabó imponiendo una Atresmedia que sí puede rentabilizar la inversión con publicidad.

Le siguen los Juegos Olímpicos, por los que pagó 30,9 millones para la edición de invierno en Sochi (Rusia) de 2014 y tiene comprometidos otros 50,38 millones para la cita de este verano en Río de Janeiro. Y este es el mayor ejemplo de compra en calidad de servicio público, ya que su audiencia dista mucho del coste: 1,1% de share, con 108.000 personas ante el televisor. En este caso, está por ver qué va a suceder para las próximos JJOO, ya que el Comité Olímpico Internacional (COI) cerró un histórico acuerdo con Eurosport el pasado verano para que se destinen más horas a las plataformas de pago y sea el canal temático el que cierre pactos puntuales para un mínimo de horas en abierto.

Otro contrato de calado es el que se firmó con la Uefa y la Real Federación Española de Fútbol (Rfef) para los encuentros oficiales antes mencionados. En una subasta donde Mediaset criticó que se gastara dinero público habiendo interés de cadenas privadas, TVE logró llevarse unos contenidos por los que pagó 9,85 millones en 2014 y comprometió otros 34,5 millones para el período 2015-2017. El grupo presidido por Paolo Vasile sí le logró arrebatar la Copa del Rey y la Supercopa, por la que la cadena pública pagó 8,8 millones en su último año.

 

Y eso que fueron los partidos que mejor funcionaron. La final de Copa de 2014, que enfrentó a Real Madrid y FC Barcelona, logró una audiencia media del 60,6%, mientras que la Supercopa, que enfrentó a los blancos con el Atlético de Madrid, registró un 42,2%. Tanto los encuentros de La Roja como los de Champions League se movieron ligeramente por encima del 30%, según los datos incluidos en el informe de la IGAE.

Es destacable el buen rendimiento de La Vuelta y el Tour de Francia, con audiencias medias del 11,8% y el 6,2%, respectivamente. Por la ronda española se ha logrado reducir el coste de los derechos, de 4,2 millones en 2012 a 2,9 millones en 2014, mientras que por las ediciones de 2015 y 2016 hay comprometidos 5,25 millones en conjunto. Por la prueba por excelencia del ciclismo, el precio pagado a ASO se ha mantenido estable en 4,2 millones y se le pagarán otros 12 millones hasta 2019.

A partir de aquí es donde llega el mayor problema, el de los eventos que cuestan varios millones y son incapaces de atraer a los telespectadores. Por las ATP 1000 Series se pagaron 4,8 millones y sólo se logró una audiencia media del 1,6%, mientras que a la ACB se le pagó medio millón y sólo se atrajo al 3,6% de la audiencia; ambos contenidos están ahora en manos de Movistar+ en la televisión de pago, donde está invirtiendo para mejorar la experiencia del aficionado.

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