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M.Menchén Bonus Sports Marketing (BSM) pronto podría dejar de operar. La agencia creada en 2002 por Sandro Rosell jamás ha dejado de estar asociada a su persona, pese a que en 2011 le vendió la propiedad a uno de sus antiguos compañeros de Esade para cumplir una de sus promesas electorales al acceder a la presidencia del FC Barcelona. Ahora, Shahe Ohannessian podría haber decidido poner fin a esta etapa y emprender una nueva bajo el paraguas de Opuupo.

Fuentes del sector explican a Palco23 que en los últimos meses han sido numerosos los trabajadores que se han marchado, especialmente después de que Aspire decidiera a finales de 2016 no renovar Football Dreams, un proyecto que consistía en buscar a los mejores talentos futbolísticos en 18 países para que pasaran a formar parte de la prestigiosa academia de Qatar. La gestión de este proyecto la realizaba la empresa catalana y suponía una parte importante del negocio, pero a finales de febrero se cerró definitivamente el programa.

A esta circunstancia se le añade que el pasado agosto, uno de los ejecutivos más veteranos de la agencia, Marc Miró, anunció su marcha para crear su propia agencia, Line Sports and Entertainment, junto a Cristina Doménech, quien también trabajaba en BSM. Ambos están ahora a caballo entre Barcelona y Nueva York, han creado un equipo de ocho personas y algunos de los clientes que tenían han aceptado cambiar de firma para seguir trabajando con ellos. Según consta en su página web, en la lista de marcas con las que trabajan están Nike, GB Foods, Audi o Danone.

Maquetación 1

Uno de los detonantes del cambio ha sido el fin del proyecto Football Dreams de Aspire, que gestionaba BSM.

Por su parte, Ohannessian ya ha registrado una nueva compañía, Opuupo Sports Marketing, que tiene su sede en el número 32 de Rambla Catalunya, una de las principales calles de Barcelona. El teléfono de la nueva agencia ya está operativo, mientras que desde BSM niegan que se estén produciendo estos movimientos. Pese a todo, en el Registro Mercantil consta que la nueva empresa, al igual que la anterior, estará especializada en marketing deportivo. En concreto, su objeto social es “el estudio, organización, creación, promoción e intermediación de todo tipo de medios publicitarios, organización de eventos de derechos publicitarios y de imagen, compraventa de derechos deportivos, etcétera”.

Más allá del fuerte vínculo existente entre la agencia y Sandro Rosell, hoy en un segundo plano mediático, cabe recordar que la empresa también estuvo el año pasado en el punto de mira de los medios por la denuncia presentada por Mediapro, que acusa al expresidente del FC Barcelona de espionaje industrial. El grupo audiovisual considera probado que Robert Cama, responsable de IT de Mediapro durante diez años y que fue despedido en 2011, filtró cientos de correos de Jaume Roures con información confidencial. Siempre según la denuncia, Rosell habría pagado al técnico a través de BSM e incluso del Barça, donde hoy sigue trabajando.

En cualquier caso, el cierre no se debe a un problema de rentabilidad, a tenor de las últimas cuentas depositadas en el Registro Mercantil. En 2014, la empresa facturó 5,11 millones de euros, importe que subió a 5,32 millones en 2015, mientras que el beneficio neto creció mucho más rápido, al pasar de 701.547 euros a 1,17 millones de euros. El número medio de personas empleadas bajó de quince a diez en este período.

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