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Hacienda no cesa en su lucha contra los posibles fraudes en el mundo del deporte y el entretenimiento. Después de imponer fuertes multas a futbolistas como Messi, Iker Casillas o Xabi Alonso, la última estrella de la Liga BBVA en verse perseguida es Gerard Piqué. La Agencia Tributaria reclama 2,45 millones de euros al defensa del FC Barcelona y la Selección, un acta de inspección que el jugador ha firmado en disconformidad.

La cuantía que reclama el Fisco a Piqué incluye una sanción simbólica de casi 9.000 euros. El importe total que le exigen corresponden a los años 2007, 2008, 2009 y 2010, según informa hoy La Vanguardia. La ejecución de esa reclamación, según el rotativo barcelonés, no se ha realizado porque el jugador ha decidido llevar el caso ante los tribunales por no estar conforme con el criterio de los inspectores.

La cascada de casos en los que Hacienda abre inspecciones a jugadores se debe a la estructura fiscal que creó el propio Gobierno en 1996 ellos. Entonces, se acordó que los futbolistas podrían cobrar el 15% de su salario por derechos de imagen a través de una mercantil, por lo que una parte de su sueldo sólo tributaría a un tipo del 25% por el Impuesto de Sociedades, una presión mucho más baja en comparación con el 52% (56% en Catalunya) que habrían tributado en IRPF por el resto de sus emolumentos hasta el año pasado.

Hasta 2006 no hubo ningún problema con estas estructuras, pero a partir de ese año se aprobó un nuevo régimen fiscal por el que el traspaso de esos derechos de imagen a una mercantil no podía hacerse a coste cero con el único motivo de rebajar la factura fiscal, sino que debía hacerse a precios de mercado. De ahí, que Hacienda considera que los jugadores utilizaron esta vía para pagar menos impuestos y no para que realmente un tercero explotara sus derechos de imagen.

David Villa, exdelantero del Barça y ahora en las filas del New York City, también habría sido sometido a una inspección fiscal, según el citado diario. En su caso, el jugador habría firmado de conformidad las actas presentados y abonado 2,43 millones de euros. Iker Casillas, portero del Real Madrid, también las aceptó y pagó dos millones para poner fin a sus problemas con Hacienda.

El caso de Leo Messi es distinto, y no sólo porque la cuantía exigida es inmensamente superior: 53 millones de euros. El jugador azulgrana no sólo se le reclama dinero por parte de Hacienda al considerar que hizo mal uso de la cesión de sus derechos de imagen, sino también por haber creado sociedades en paraísos fiscales a las que traspasar los beneficios y reducir aún más la factura fiscal. Pese a que la Fiscalía pidió no imputar al futbolista, al considerar probado que él no era consciente de la gestión de su patrimonio, la Agencia Tributaria no ha aceptado desimputarlo.

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