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Palco23 El FC Barcelona ha decidido contratar los servicios de KPMG para que se encargue de la investigación interna a raíz de la denuncia de Mediapro por espionaje industrial, contra el expresidente Sandro Rosell, el propio club y dos trabajadores de la entidad: Joan Carles Raventós, director de secciones del club, y Robert Cama, responsable de tecnologías de la información desde 2011, después de ser despedido del grupo audiovisual por robar los correos electrónicos de Jaume Roures.

Pese a que el empleado confesó ante notario y diversos abogados que pinchó la bandeja de entrada del líder de Mediapro, el club mantiene su inocencia y se ha personado en el procedimiento que se sigue en el Juzgado de Instrucción número 8 de Barcelona para “solicitar el archivo del caso en todos aquellos aspectos que hacen referencia a la entidad”.

De hecho, Roures ya advirtió que el Barça era a su vez “víctima y coautor”, ya que desde el club se realizaron pagos a Cama por los servicios prestados a Rosell, pero se desconoce si se hizo con pleno conocimiento de la junta directiva o sólo de algunos empleados. De ahí que se haya encargado un informe interno a la dirección general encabezada por Ignacio Mestre y que se haya solicitado la colaboración de la citada firma de servicios profesionales. El club, que asegura que hará públicas las conclusiones, también ha querido dejar claro que está “a disposición de la justicia para ayudar a aclarar los hechos que han motivado la querella”.

En un comunicado, la junta encabezada por Josep Maria Bartomeu ha reiterado “su exigencia de respeto por los expresidente y por la presunción de inocencia de los dos trabajadores de la entidad que han sido querellados”, pese a que el primero confesó sus actos tras ser despedido y sobre Raventós existirían correos electrónicos en los que se demostraría su implicación en el espionaje, tanto desde las oficinas del Camp Nou como, antes de que Rosell fuera presidente, desde la empresa Bonus Sports Marketing (BSM), también del expresidente.

Según la querella de Mediapro, Rosell accedió a todas las conversaciones y los documentos que Roures intercambiaba con abogados y entidades financieras entre 2009 y 2011, pero también con el propio club antes de que él accediera a la presidencia. Además, desde BSM se requirió información de los contratos de Mediapro con algunos patrocinadores, por lo que también buscaba lucrarse con sus negocios.

Cama se incorporó al Barça como responsable de tecnologías de la información apenas dos meses después de su despido, y pese a que Roures advirtió de lo que había sucedido al departamento de recursos humanos (en la última remodelación se decidió la salida de su director, Llorenç Hernández) e incluso advertido a Rosell de que sabía que le había espiado. Este fichaje, según el líder de Mediapro, puede atribuirse a que el exmandatario optó porque fuera el Barça quien le pagara y no él, como había estado haciendo en su etapa de candidato. Según sus informaciones, BSM le pagó 60.000 euros y después el club le pagó 75.000 euros por servicios, antes de que les reclamara un contrato de seis años por 185.000 euros.

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