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Guillermo G. Recio / Marc Menchén Crossover del Divina Seguros Joventut para esquivar el riesgo de liquidación, que había planeado sobre la entidad en los últimos tiempos. Tras darse una semana de prórroga para seguir negociando con el Ayuntamiento de Badalona, el club de la ACB ha llegado a un acuerdo con el consistorio para traspasarle la propiedad del Club Esportiu Mas-Ram, algo que supondrá una triangulación perfecta para que del verano a ahora hayan reducido su deuda de unos 10 millones a 2,4 millones de euros.

Aunque el acuerdo debe ser ratificado por el pleno municipal, fuentes conocedoras del mismo indican que se ha conseguido el apoyo unánime de todas las fuerzas políticas, por lo que la aprobación definitiva sólo se demorará lo que tarde el trámite administrativo, que podría ser de unos tres meses. La compraventa supone que la citada instalación deportiva pasara a ser de titularidad municipal, por un precio aún por determinar, aunque las fuentes consultadas por Palco23 sitúan el precio por encima de los dos millones de euros.

Joventut Badalona ACB 650

Sergi Vidal, formado en la cantera, junto a Luka Bogdanović, en un encuentro de esta temporada.

La alianza con el Ayuntamiento no quedará aquí. Oriol Lladó, concejal de urbanismo, avanzó hace unas semanas que negociarían para que la entidad verdinegra no pague la deuda acumulada en los últimos años por el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) del pabellón. El pacto, que debe acabar de rubrircarse, implicará la cancelación de algo más de 1,3 millones de euros a cambio de publicidad en la equipación, para promocionar la ciudad.

Un informe de la agencia Relevance al que ha tenido acceso este diario, sitúa al Joventut como el séptimo equipo en notoriedad en la ACB y el quinto en simpatía. En cuanto a la relación directa con la ciudad, el club cuenta con un 72% de asociación con Badalona, sólo superado por el Movistar Estudiantes y por encima de equipos como Unicaja o Baskonia. El citado estudio fija el retorno mediático del club para la ciudad en un importe de 1,2 millones de euros por temporada.

Esta serie de pactos con el Ayuntamiento suponen la conclusión de una serie de negociaciones iniciadas a finales de 2016 por el presidente, Jordi Villacampa, antes de abandonar el cargo. El primer problema que se resolvió fue la venta de una parcela en el barrio del Pomar a Mercadona, que supuso el ingreso de tres millones de euros para cancelar la hipoteca que pesaba sobre este activo con Bankia y adelantar parte de la deuda con Hacienda.

Pese al interés de la cadena de supermercados, han tenido que pasar varios años y diferentes trámites burocráticos para formalizar la operación, con los contratiempos económicos que han supuesto para el club, que llegó a presentar concurso de acreedores. Muestra de ello es que la inyección de liquidez que supuso la venta de esta parcela permitió lograr un acuerdo singular con la Agencia Tributaria para poner punto y final a uno de los mayores quebraderos del club de baloncesto, que en los últimos meses incluso había sufrido embargos ante la dificultad de cumplir con los vencimientos.

El nuevo calendario establece un plazo de ocho años para amortizar una deuda que asciende a tres millones de euros, pero que bajará a una cifra de en torno a los 2,4  millones de euros una vez se firme la operación con el consistorio. Ello se debe a que, de los ingresos del Club Esportiu Mas-Ram, una quinta parte se deberá ingresar al Fisco, ya que el citado convenio estipula que el 20% de cualquier ingreso extraordinario se destinará a cancelar estos pasivos tributarios. En cualquier caso, La Penya dispone de un plazo de ocho años para amortizar estos compromiso.

 

Limpiar deuda con los proveedores

El dinero restante, según explican las citadas fuentes, servirá para ponerse al día con los proveedores y limpiar una deuda que se sitúa cerca de 1,8 millones de euros, de manera que la presión sobre las cuentas del club de la ACB ya no sería tan alta y podría disponer de mayor capacidad para invertir en el equipo.

Especialmente porque, en paralelo a todas las operaciones antes mencionadas, también se ha logrado un pacto con Bankia que permitirá cancelar la deuda de 4 millones asociada unos terrenos del barrio badalonés de Canyet; entre los acreedores también están CaixaBank y el Instituto Catalán de Finanzas (ICF). En esta superficie, que costó 2,2 millones de euros, se pretendía construir un centro educativo de sexos segregados gestionado por el Opus Dei, algo que tras la oposición vecinal obligó al consistorio a no otorgar las licencias necesarias.

Tras todas estas jugadas que ha logrado encestar en los últimos segundos, el Joventut de Badalona no irá a liquidación, sino que seguirá luchando con la cantera por mantener la plaza en la Liga Endesa. El próximo partido, ya en la pista este domingo, contra su rival más emblemático, el FC Barcelona.

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