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Marc Menchén La factura está encima de la mesa y los clubes ya tienen más o menos claro cómo se repartirá el pastel de los derechos de televisión esta temporada. El importe total que se repartirán entre los 42 equipos que forman parte de La Liga ascenderá finalmente a una cifra próxima a a los 1.170 millones de euros, en función de cómo se acabe vendiendo la Copa del Rey, según ha podido saber Palco23. Lo que sí está claro es que la venta de la Primera División dejará un saldo neto de 1.150 millones y cómo se repartirá.

El importe definitivo es el resultado de haber captado 600 millones de euros por los derechos nacionales gracias a Telefónica, los 20 millones que aproximadamente habría pagado TVE por el partido en abierto y los resúmenes en exclusiva, así como los 635 millones que se han recaudado por las retransmisiones a nivel internacional. Ahora bien, de esta última factura hay que descontar la comisión de Mediapro por haber actuado como agente y que rondaría los 96 millones, un 15% del total.

 

Clarificada la recaudación total, los datos revelan un incremento del 46,7% respecto a los 797,36 millones que se repartieron los equipos de Primera y Segunda División por los derechos audiovisuales, según los últimos datos homogéneos disponibles y que corresponden a la temporada 2013-2014. O lo que es lo mismo, 373 millones más en dos años y que, por si fuera poco, se distribuirán de forma más equitativa. Y aquí es donde hay que clarificar distintos aspectos.

Por un lado, el Real Decreto Ley que regulará la venta centralizada aún no ha entrado en vigor, por lo que La Liga no está en obligación de repartir el dinero bajo los parámetros que establecía el texto legislativo. De hecho, la venta centralizada de los derechos de televisión se ha adelantado una temporada por acuerdo casi unánime de los clubes (el Real Madrid se opuso), lo que les permitirá repartirse aún más recursos esta temporada.

Fuentes de la patronal confirman a este diario que “este año no hay reparto porque el Real Decreto entra en vigor el año que viene”. Ello les permitirá no destinar ya este año un 1% de sus ingresos a la Real Federación Española de Fútbol (Rfef), otro 1% al Consejo Superior de Deportes (CSD) para financiar cuotas a la Seguridad Social de atletas de deportes minoritarios y un 0,5% adicional que también debía gestionar el organismo estatal para ayudar al fútbol femenino y semiprofesional, así como para financiar la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE).

Con el primer y último organismo, seguirán recibiendo aportaciones a través de los convenios suscritos, mientras que hace unos días se acordó aportar este mismo año un total de seis millones de euros al resto de federaciones deportivas para aliviar sus problemas económicos, que equivale al 0,5% de la factura audiovisual.

Es en este escenario, el de los 1.170 millones de euros, que los clubes han empezado a sacar la calculadora para saber cuánto dinero les corresponde exactamente. El primer cálculo es sencillo: el 90% irá a parar a la Liga BBVA (1.053 millones) y el 10% restante a la Liga Adelante (117 millones, el doble que hace dos años).

A partir de aquí, los porcentajes del reparto varían en función de la categoría. En Primer División, un 50% del importe total (es decir, 526,5 millones) se repartirá a partes iguales, lo que supone que el mínimo garantizado de 26,325 millones de euros para cada uno de los veinte equipos, aproximadamente. En Segunda, ese porcentaje se eleva al 70% (81,9 millones), por lo que los 22 clubes saben que cobrarán más de 3,72 millones.

 

Esta es la primera medida que ayudará a reducir la importante brecha que existía hasta ahora, por la que FC Barcelona y Real Madrid habían llegado a cobrar cada año hasta nueves veces más por los derechos de televisión respecto al que menos cobraba por este concepto en la categoría. A continuación, se introducen nuevos métodos de cálculo que permitirán a los dos gigantes de La Liga mantenerse en 140 millones anuales y distribuir las plusvalías del nuevo acuerdo entre el resto.

En Primera, un 25% del dinero (292,5 millones) se repartirá en función de los resultados obtenidos en las cinco temporadas anteriores, aunque con diferentes porcentajes para cada una de ellas. A la última se le asignará un peso del 35%, a la penúltima un 20% y un 15% a las otras tres. Del importe que corresponda repartir en función de cada una de las cinco campañas, el primer clasificado recibirá un 17% del bote y el colista un 0,25% tras una rebaja progresiva en función del puesto de la clasificación. En el caso de Segunda, se aplicará el mismo criterio de ponderación por resultados, pero sólo se tendrán en cuenta los resultados de la temporada previa al reparto.

Ahora ya aparece el cajón de sastre, ese 25% restante cuyo reparto será más subjetivo y que debe permitir que “en ambas categorías, una vez realizado el reparto de las cantidades correspondientes de acuerdo con los criterios señalados en este artículo, la diferencia entre los clubes y entidades que más y menos ingresen no podrá ser superior a 4,5 veces”.

Las dos juntas de división se reunieron este martes en la sede de La Liga para decidir cómo se repartirá esa parte del pastel; nada menos que otros 292,5 millones. Eso sí, para conseguir que Barça y Madrid no pierdan su nivel de ingresos actual, prácticamente la mitad de ese dinero deberá ir a parar a sus arcas, ya que los criterios para repartir el 75% del que se ha hablado previamente sólo les garantiza un máximo de 76 millones. Y aquí ayuda que el Real Decreto Ley no esté en vigor, ya que en ese texto se establece que ningún club podrá cobrar más del 20% de esta partida, un criterio que de aplicarse impediría asegurar que los dos grandes no pierden dinero.

 

Para conseguirlo, de ese 25% restante un tercio se decidirá en función del peso de cada club en la facturación por taquilla, socios y abonados, según publicaron ayer Marca As. Fuentes de la patronal confirmaron este extremo, al igual que en torno a un 40% de ese cuarto de pastel se decidirá en función de las audiencias en España (Barça y Madrid suponen más de la mitad) y el resto a partir de criterios tan subjetivos como el estado del césped, la iluminación del estadio o las facilidades para que las cámaras de televisión capten buenas tomas. Es decir, premiar que el fútbol español pueda exhibirse en todo su esplendor al mundo.

Aplicados todos estos criterios, está por ver en cuánto quedará reducida la brecha hoy existente y que supera de largo a la que figura en el resto de grandes ligas europeas. Eso sí, el texto legislativo es claro: “en la medida en que el reparto total supere los mil millones de euros, esa diferencia entre quien ingrese más y menos irá disminuyendo progresivamente hasta un máximo de 3,5 veces, que se alcanzaría con un ingreso igual o superior a 1.500 millones de euros”. Y todo apunta a que este escenario podría producirse ya en la 2016-2017, la primera temporada en la que realmente entrará en vigor la venta centralizada por ley y en la que producirá una subasta real para las retransmisiones en España que podría elevar la factura de 600 millones a 900 millones de euros.

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