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Guillermo G. Recio Los grandes eventos deportivos son cada vez más demandados y un acceso cada vez más exclusivos. Una semana después de la Super Bowl llega el fin de semana de las estrellas de la NBA. Aunque queda lejos de las cifras del que es uno de los mayores espectáculos del mundo, el All-Star Weekend también logra importantes audiencias y acuerdos comerciales.

En los últimos años, tras la resaca de la final de la NFL, la NBA ha intentado apostar por un formato de fin de semana más lúdico que competitivo. Edición tras edición, la patronal ha ido implementando novedades que han convertido al All-Star Weekend en un conglomerado de eventos deportivos donde se suman diferentes actividades con famosos del mundo del espectáculo.

Los jugadores se mezclarán con celebrities para ofrecer diferentes fiestas donde el precio mínimo ronda los 100 dólares. Ejemplo de ello son las noches patrocinadas por el vodka Ciroc, que cuentan en diferentes días con Andrew Wiggins, Demarcous Cousins, y sus amigos raperos y DJ’s. También habrá un monólogo del actor Kevin Hart, un espectáculo cómico liderado por el ex jugador Shaquille O’Neal, un desfile de moda promovido por los hermanos Millsap y una fiesta VIP, entre otros.

Deportivamente, esta temporada se disputa por primera vez fuera de Estados Unidos, en Toronto (Canadá), y contará con un sinfín de actividades para todos los gustos. Desde entrenamientos hasta concursos, pasando por partidos de cantantes y estrellas de cine. Aun así, el partido que enfrenta a los mejores jugadores de la Costa Este con las de la Oeste, que se jugará domingo, sigue siendo la la cita que despierta mayor atracción.

Para mejorar los ingresos de este fin de semana, la NBA no vende un abono completo para todos los eventos, sino que ofrece a los aficionados comprar las entradas por separado. Por un lado, la organización puede comercializarlas a un precio más alto y, por otro, los seguidores no están obligados a asistir todas las citas y pueden sólo adquirir aquellos pases a importes más bajos que si compraran un paquete entero.

Las entradas más baratas para asistir al encuentro, donde en la media parte tocará el cantante Sting y puede que el canadiense Justin Bieber, tienen un precio de 889 dólares (791,4 euros) en la reventa, mientras que la más cara está por 17.807 dólares (15.852,5 euros). Por tanto, el promedio de los tiques es de 2.932 dólares (2.610 euros), el más alto de toda la historia de este partido al superar los 2.620 dólares del All-Star 2013 en Houston. El hecho de que sea el último partido de las estrellas de Kobe Bryant es un aliciente más que ayuda a entender el elevado precio de los pases.

También siguen esta tónica los demás eventos, con especial sorpresa de los precios de actividades que a primera vista pueden parecer poco interesantes. El valor de las entradas para ver entrenar a los mejores de la liga comienza en los 89 dólares (87,2 euros) y los tiques para el partido entre celebrities, que este año enfrentará en los banquillos al cantante Drake con el actor Kevin Hart, van desde los 111 dólares hasta los 930 dólares (98,8 euros y 827,9 euros, respectivamente).

Además, la NBA instalará en la ciudad de la franquicia de los Raptors un parque temático con más de 40 pistas de baloncesto llamado Centre Court. Esta zona, que contará con leyendas de la competición, mascotas de las equipos y tiendas de merchandising tendrá un coste de 15 dólares (13,3 euros) por persona.

Este sistema de sacar rendimiento de cada una de las actividades también se observa en los patrocinios. El viernes, el partido entre novatos estadounidenses contra internacionales lo promueve BBVA; los eventos del sábado están agrupados bajo la aseguradora State Farm, mientras que el desodorante Degree da nombre al concurso de tiro de leyendas de la NBA, la cadena de comida rápida Taco Bell patrocina la prueba de habilidades, la cadena de distribución deportiva Foot Locker apoya a la competición de triples, y la telecos Verizon hace lo propio con el de mates; por su parte, Kumho Tyre presentará el partido de estrellas de la liga de desarrollo, mientras que el All-Star Game lleva consigo a los refrescos Mountain Dew.

Pero la implicación de las marcas no acaba aquí. La NBA incluirá por primera vez publicidad en sus camisetas, y ha escogido el partido de las estrellas para poner esta iniciativa en marcha. Se trata del logo de Kia, que estará estampado en la parte superior izquierda de la elástica. Esta decisión es importante ya que la competición cuenta con un gran elenco de patrocinios en muchos soportes distintos, pero hasta ahora no había permitido que ninguna marca estuviese presente en su ropa.

La apuesta de estas firmas tiene que ver con la gran audiencia que ve estos eventos, que se retransmiten en más de 200 países, lo que supone una cobertura de casi 2.000 periodistas. En Estados Unidos, la cadena TNT será la encargada de emitir esta cita que el año pasado contó con 7,2 millones de espectadores en el país, mientras que en España lo hará Movistar+.

Se estima que el impacto medio de este fin de semana a las ciudades anfitrionas es de 117,2 millones de dólares (104,3 millones de euros), aunque el pasado año en Nueva York esta cifra estuvo casi en los 200 millones de dólares (178 millones de euros). También se ha calculado que alrededor de 50.000 personas llegarán a Toronto este fin de semana, con un gasto medio de 590 dólares, sin contar las entradas.

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