El diario económico
del negocio del deporte

M.Menchén China sigue desgranando la estrategia con la que quiere llegar a convertirse en una potencia mundial de la industria del fútbol. El gigante asiático ha lanzado hoy oficialmente el programa con el que textualmente quiere “hacerse un sitio entre los mejores equipos del mundo en 2050″, y una cifra puede despejar muchas dudas sobre si es una oportunidad, o no, para un club abrir allí un centro formativo. En la primera fase, de aquí a 2020, el Gobierno de Xi Jinping quiere 20.000 escuelas de este deporte en marcha.

El plan ha sido elaborado por la Comisión Nacional de Reforma y Desarrollo, el principal órgano de planificación económica del país comunista, debido a que el proyecto incluye sobre todo inversión en infraestructuras. A la construcción de escuelas especializadas, también se le suma la intención de que al menos haya 70.000 campos de fútbol abiertos dentro de cinco años. Esta cifra se elevaría a 135.700 campos en 2030, ya que el país quiere uno cada 10.000 habitantes.

La construcción de todas estas infraestructuras es clave para el objetivo último, que es que en cinco años haya 50 millones de niños y adultos jugando a fútbol, el equivalente a toda España. Para ello, se introducirá el fútbol como asignatura en el colegio con 50.000 profesores especializados, idea con la que ya esperan seducir a 30 millones de jóvenes. En paralelo a ese sistema escolar, se promoverá la creación de una serie de ligas nacionales de formación, según el plan, para mantener la práctica hasta la etapa universitaria.

Con esta base, China espera que su fútbol femenino recupere protagonismo (en 1999 lograron ser subcampeonas del mundo) y el masculino cobre importancia en Asia. En la tercera fase, de 2030 a 2050, el país “irá a por todas para lograr el objetivo de ser una de las mejores naciones del mundo”, subraya el plan, después de que su mayor logró fuera acudir al Mundial de 2002 y perder todos los partidos de la primera fase.

Ante su falta de tradición, el plan de reformas abre la puerta al modelo que ha estado aplicando Wanda Group en los últimos meses: comprar el conocimiento y la experiencia de países desarrollados, como Infront Sports & Media o el Atlético de Madrid, para replicarlo en el país. De hecho, el programa habla abiertamente de fomentar la colaboración internacional, como de hecho ya han empezado a hacer clubes europeos como FC Barcelona, Real Madrid, Manchester City o Juventus, por poner algunos ejemplos, con la apertura de escuelas propias.

De hecho, en el documento ya se abre la puerta a introducir distintas reformas legislativas que faciliten la captación de talento extranjero. En concreto, en uno de los puntos se indica que, para conseguir que el talento futbolístico quiera jugar en China, se van a “mejorar las políticas pertinentes  de inmigración, residencia, cuidado de la salud y educación para sus hijos”. Además, y también para lograr capital foráneo que invierta en su fútbol, se perseguirá “optimizar la estructura de la propiedad de los clubes de fútbol locales y otras empresas, mejorar la gestión operativa y la rentabilidad”.

El país no esconde, como ya se dejaba entrever en este reportaje, que la apuesta por el fútbol y el deporte en general es una forma más de buscar sectores que ayuden a mantener el crecimiento económico del país. “La industria del fútbol es brillante y verde, juega un papel importante en la transformación del sistema y promueve el desarrollo”, argumenta el proyecto gubernamental sobre los efectos que tendrá en el consumo y el avance de la economía.

A nivel organizativo, en los próximos cinco años China quiere que las organizaciones empiecen a homogeneizar sistemas de control, métodos de entrenamiento y competición a los que actualmente se aplican en Europa. Conseguido esto, a partir de 2020 se perseguiría una mejora de la gestión y las regulaciones, con la que situar a la Chinese Super League (CSL) como la mejor de Asia.

En cuanto a la Asociación China de Fútbol, recientemente sancionada por el despido improcedente de José Antonio Camacho, el Gobierno considera que deberá profundizar en sus reformas. En concreto, le insta a crear un organismo independiente que se encargue de gestionar el campeonato profesional, mejorar la gobernanza de los clubes y promover el nacimiento de nuevos equipos en distintas regiones del país.

A nivel empresarial, Jinping quiere que esta apuesta por el deporte rey también sea un aliciente para crear todo un tejido de compañías especializadas, capaces de desarrollar innovaciones tecnológicas y equipamiento específico que pueda exportarse a nivel internacional. En esta línea, también quieren que se promueva abiertamente el consumo a través de Internet, algo por lo que claramente ya están apostando compañías como LeTV, en la que han invertido Alibaba y Wanda, y PPTV, adquirida por el gigante de la distribución Suning.

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